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21 ago 2021

La homilía de los funcionarios

Emitiendo voto


Hace algunos días fue la consulta ciudadana y recordé lo que viví hace ya varias semanas en las elecciones. A propósito de ese tema, escribí lo siguiente.

¿Funcionario yo? No, gracias.

Hoy en día nadie quiere ser funcionario de casilla. Lo sé porque en estas últimas elecciones me tocó ser funcionaria y era algo que, si he de ser sincera, esperaba con mucho ánimo desde hace mucho tiempo. Les parecerá raro a muchas personas porque es un proceso largo y cansado, pero es la verdad. Siempre quise saber de primera mano cómo es que se realizaba todo el rollo del conteo de los votos y todo lo relacionado con las elecciones. Me parecía que era algo complicado, sí; sin embargo, no me imaginaba ni por asomo lo complicado que es. Ahora entiendo por qué nadie quiere ser funcionario de casilla. Es algo tan engorroso que pienso que no vale la pena la compensación tan esmirriada que dan en comparación con el trabajo arduo que los ciudadanos realizan.

Y es que se les pide a las personas que estén desde las siete treinta de la mañana hasta que los paquetes electorales sean entregados, lo que en mi caso fue a la una y treinta de la mañana del día siguiente. Es decir, estuve dieciocho horas en funciones. He de decir que se me dio el desayuno y la comida, pero cabe aclarar que consistió en un jugo a las diez de la mañana, un pan a la una de la tarde y unas corundas a eso de las cuatro. Con eso, la verdad es que no se puede. Si no fuera porque yo había desayunado en casa y porque llevaba un par de sándwiches en mi mochila, no habría sobrevivido. Además que a las diez de la noche ya no podía con el hambre. Imagínense cómo me sentía en la madrugada.

Falta de civismo en México

Si sumamos a esto los malos tratos que mucha gente le da a los funcionarios de casilla es comprensible que cuando los capacitadores visitan a los seleccionados del sorteo éstos se nieguen a aceptar lo que yo considero una responsabilidad para con el país. Ser funcionario de casilla es parte de la ética y la moral cívica que como ciudadanos debemos cumplir. Pero desgraciadamente en México tenemos muy poca o básicamente nula conciencia del civismo. En la escuela tenemos una materia en la primaria sobre cívica y ética. Sin embargo, es en casa donde debe fomentarse este amor a la patria. Si nuestra familia no nos enseña a tener respeto por el país y todo lo que esto conlleva, ¿cómo va a florecer el germen de este valor? Los ciudadanos no se forjan por sí solos, deben tener un bagaje cultural y para ello hay que instruirlos en todos los ámbitos, pero especialmente en el desarrollo de habilidades que les permitan ser buenas personas comprometidas con su país.

El hecho de que como personas decidamos no ser funcionarios por malos tratos, porque es muy pesado o porque nos falta la conciencia cívica para aceptar el cargo no es todo el problema. También hay que reconocer que los votantes no tienen la conciencia cívica de ver toda la labor que los funcionarios están llevando a cabo y es algo que debo admitir que no había caído en cuenta hasta que me tocó a mí realizar la tarea. Es tan pesado y tan largo el trabajo que todos deberíamos hacer un examen de conciencia y aceptar que esas personas están trabajando para el pueblo pero que además es un trabajo que no es reconocido y que aunque se les entrega una compensación no es suficiente lo que se les entrega.

En mi casilla una de las funcionarias que estuvo conmigo era una mujer casada y estuvo desesperada en la recta final porque su marido estuvo llamándola de forma insistente, amenazándola con divorcio (no sé si verídico o no) si no aparecía pronto. Para mi desgracia, yo me había quedado con el cargo de presidenta de casilla y no podía dejarla marcharse hasta que el proceso se terminara, pues tenían que contarse los votos y firmarse todas las actas. Ella estaba tan molesta que afirmó que jamás volvería a participar en una elección, ni a ser funcionaria. Para el colmo parecía ser que era la primera vez que votaba. Casos como estos hacen que me ponga a reflexionar si realmente vale la pena un sistema de conteo de votos como el que actualmente tenemos.

Sistema de votación obsoleto

Después de observar detenidamente todo lo que aconteció el día de la votación y tras dejar pasar un tiempo de reflexión he llegado a la conclusión que tenemos un sistema de votación totalmente obsoleto. La forma en que se cuentan los votos puede hacer muy sencillo que se traspapelen los datos, que se pierda uno o varios votos, que se metan las boletas en un lugar equivocado. El INE manda una cantidad exorbitante de bolsas donde hay que poner y separar los votos, de tal forma que en lugar de tener todo ordenado es más fácil confundirse respecto a lo que estás haciendo. De igual forma, la documentación que tienes que llenar es un verdadero lío. Pareciera que está diseñada para que te equivoques a la hora del llenado.

Cuando vino la capacitadora a decirme que había sido seleccionada para ser funcionaria me alegre y me preocupe al mismo tiempo. Me había tocado ser primer secretaria. Es un cargo que nadie quiere porque se trata de llenar la documentación. Sin embargo en la práctica me tocó ser presidenta porque el día de las elecciones renunció la presidenta. La verdad no sé si me alegra o no que hubiera sucedido de esa forma ya que en esas condiciones me tocó hacer menos papeleo pero tuve más responsabilidades. Fue un caos. Descubrí que aunque sistematices todo, no sirve de mucho en muchas ocasiones porque surgen imprevistos y hay cosas para las que no se está preparado.

Es evidente que el error humano está presente en todos lados y eso hace que crea firmemente que este sistema de votación debe ser abolido lo más pronto posible. Además, si en una sola casilla se pueden traspapelar muchos votos, como era el caso de la casilla contigua que era la casilla vecina (yo estaba en la básica) y donde estaban atorados en el conteo de los votos porque les faltaban votos, me pregunto, ¿qué sucede a la hora de contabilizar el grueso de los votos? Es más que obvio que hay un alto margen de error. No creo que debamos seguir confiando en este sistema. Se debe hacer un cambio y pronto. Aunque claro, también hay un factor importante a considerar y es que tan entrenados estén los funcionarios respecto a lo que deben hacer sobre sus funciones para que no estén desprevenidos.

Capacitación y simulacros insuficientes

Cuando vino mi capacitadora me preguntó si quería realizar mi capacitación en línea o si quería que ella me capacitara. Ante la pandemia y el hecho de que me desempeño mejor en línea, preferí realizar una capacitación en línea. Me agradó la capacitación, se me hizo completa, pero cuando llevé a cabo la practica el día de la elección me di cuenta que no tenía todas las cosas claras porque como es evidente siempre se quedan cosas en el camino y no es lo mismo la teoría que la práctica. Pero eso no es problema del INE, eso es algo normal.

Lo que sí me parece que fue totalmente insuficiente fueron los simulacros. Sólo hubo uno para mi casilla. Aquí debo acotar que se me invitó a otro de otra casilla pero al cual no pude asistir: culpa mía por tener otras ocupaciones. Pero debería haber más simulacros y, otro error, de parte de la ciudadanía que fue elegida como funcionarios de casilla fue la poca o nula participación en los simulacros. Se suponía que debían haber asistido por lo menos doce personas a los simulacros, además de los suplentes. Mas no fue así. Con trabajos pudimos conformar una casilla tomando elementos de los suplentes.

Toda una odisea desde el principio. El día de la elección fue necesario tomar gente de la fila para iniciar con las elecciones, lo que nos retrasó mucho en el inicio de la votación. Lo que aporta otra razón de porque debemos cambiar el sistema de votación. Regresando al tema anterior, si hubiera una capacitación más intensiva, por ejemplo, que se hiciera obligatoria la capacitación en línea y que además se incluyeran más simulacros sería más enriquecedor para los funcionarios el aprendizaje sobre sus funciones y la de sus compañeros y, de esta forma, saber qué es lo que deben hacer el día de la elección.

Empero, esto puede ser contraproducente. Si las personas no quieren participar, y se les obliga a realizar más tareas de las que ya tienen que hacer es posible que se muestren aún más reacios a participar, lo cual es lo contrario a lo que se pretende. Es pues una tarea complicada la que el INE tiene por delante, puesto que necesita motivar a las personas a participar como funcionarios de casilla con algo que llame la atención, algo que ni el dinero ha logrado conseguir.

Mucha crítica, poca acción

En este tema de las elecciones es imposible no mezclar la política porque va de la mano y siempre hay un montón de críticas. Todo el mundo tiene una opinión respecto a lo que los funcionarios de casilla deberían hacer, pero nadie quiere ser uno. Es muy fácil hablar, pero es otra cosa hacer. Pienso que aquí hay tres actores que deben estar trabajando en conjunto: el INE, los funcionarios y la ciudadanía. Los dos primeros van a estar siempre coordinándose pero si la ciudadanía no colabora las cosas jamás van a funcionar; si los ciudadanos no entran a fungir como funcionarios de casilla el INE se va a ver en serios aprietos para llevar a cabo las futuras elecciones y las cosas van a ser cada vez más difíciles para elegir a nuestros gobernantes.

En este mismo rubro he de decir que como funcionaria de casilla de las últimas elecciones sufrí críticas, especialmente por ser presidenta y, sobre todo, porque era la primera vez que era funcionaria. Era perfectamente normal que no hiciera las cosas bien porque no conocía cómo funcionaban las cosas al ser la primera vez que estaba de funcionaria a pesar de que me preparé todo lo que pude. No me molestan las críticas, al contrario, me ayudan a crecer como persona, pero es una verdadera lástima que muchas personas usen los tonos que usaron para tratar de agredir o intentar imponerse por sobre mi persona como si con ello eso les diera alguna clase de poder. Qué se le va a hacer.

De esto me quedo con el aprendizaje y el buen sabor de boca de que hice todo lo que estuvo en mis manos para garantizar los derechos de los votantes. Claro que debí entorpecer algunos procesos propios de las elecciones en mi casilla debido a mi inexperiencia, insisto en que era normal porque era novata siendo funcionaria; pero para la próxima vez ya tendré conocimiento de cómo hacer las cosas porque con mucho gusto aceptaré ser funcionaria cuando quede en el sorteo, aun cuando me toque salir en la madrugada.

Sistema mixto de votación

Ya he hablado de todo lo que me ha parecido estas votaciones, de los pormenores y otras cosas más. Falta decir lo que pienso que sería ser una solución. No creo que exista una solución definitiva; al menos no de momento. Como dije arriba, el INE la tiene complicada para hacer que la participación ciudadana se incremente. Hoy en día hemos ido aumentando la confianza hacia el internet y las computadoras en todos los ámbitos de nuestras vidas. Los celulares están presentes 24/7 y usamos los cajeros automáticos para todo. De hecho, con el uso de un celular ahora podemos disponer de nuestro dinero y transferir dinero a otra persona sin necesidad de ir al banco.

Es por ello que considero que deberíamos empezar a confiar en las computadoras para las elecciones también. No faltará el que dirá que se pueden hackear las máquinas para cambiar los votos. Es verdad, se puede hacer. De la misma forma que se puede hackear una cuenta de un banco para robar todo el dinero que tienes la cuenta y dejarte en ceros. Me parece que si se pueden proteger las cuentas y blindarlas para que esto no suceda, también se pueden proteger las máquinas donde se instalen los programas que recopilen los votos. Además, no creo prudente saltar de un sistema de conteo de votos a otro de forma drástica.

Habría que ir probando de a poco, para ver cómo reacciona el electorado ante la nueva opción. Las computadoras podrían instalarse días antes de la elección definitiva para que las personas que quieran emitir su voto antes de la elección vayan y voten con anticipación, lo que haría que ese día haya menos participación ciudadana y no haya tantas personas para evitar conglomeraciones. Los capacitadores u otras personas como funcionarios capacitados pueden estar a cargo de éstas máquinas mientras los votantes se acostumbran a la interfaz de la máquina. Incluso podría tener un horario reducido en un día, pero ser de más días. Por ejemplo, podría estar de diez de la mañana a cuatro de la tarde y estar instalada de lunes a viernes para que diferentes personas estén a cargo de la computadora de forma que no recaiga sobre una misma persona el trabajo.

En realidad es sólo cuestión de tiempo para que las personas se acostumbren a esta nueva modalidad. Todos aquellos que han usado un cajero automático estarían en condiciones de usar esta máquina, siempre y cuando el INE hiciera una interfaz amigable en la cual los usuarios pudieran elegir de forma sencilla lo que tienen que hacer. Tal vez tendrían que escanear su credencial, poner sus huellas digitales o alguna otra forma de confirmar su identidad para evitar que se vote dos veces puesto que debe haber algún sistema de seguridad. Así, se tendría que garantizar que las máquinas estuvieran conectadas a internet y que hubiera luz todo el tiempo.

Dicho de otra forma, es una desventaja. Por ello tendría que ser un sistema mixto y no podría hacerse un cambio drástico: el país no está preparado para afrontar algo como esto. Insisto en que esto es sólo una humilde propuesta que, ojalá, pudiera ser leída por algún funcionario del INE y que tuviera eco. O por lo menos que impactara entre las personas para que reflexionaran sobre todo lo que tienen que hacer los funcionarios de casilla porque ahora que lo he sido yo me parece que es inhumano seguir en este sistema de conteo de los votos.

Piensen no solo en los funcionarios de casilla, sino en las personas que tienen que hacer el reconteo de los votos. No tengo idea de cómo hacen eso, pero si tienen que hacerlo de forma manual espero que alguien se apiade de su alma. Imagínense todos los funcionarios que por alguna razón metieron votos en una bolsa equivocada, los del INE tienen que buscar en qué bolsa están y tienen que contar, voto por voto cada uno. En cada casilla hay espacio para 750 boletas, multipliquen eso por todas las casillas. Aparte hay que multiplicar eso por cada votación. En estas elecciones se hicieron elecciones de gubernatura, de ayuntamiento y de diputaciones federales y locales. Son una exageración de votos. Sinceramente yo no quisiera trabajar haciendo un recuento de votos. Esas personas sí que se ganan el pan.

 

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1 jun 2021

El desacierto del pliego petitorio de un grupo pro familia

El respeto al derecho ajeno es la paz

Benito Juárez

 

Son verdad las líneas arriba expresadas, pero no sólo eso, hay más, mucho más detrás de todo ello. En ésta ocasión haré uso de la palabra para escribir sobre los grupos pro familia y un documento que llegó a mi poder en relación con ciertas demandas que estos grupos hacen a los candidatos a los ayuntamientos, diputados locales y federales. Al parecer este tipo de organizaciones está ganando poder mediático en los lugares más inesperados y se están multiplicando. Es realmente inaudito la forma en que crece la maleza. Pero aún más increíble lo que piden. El documento al que me refiero contiene veintiún peticiones que quieren que los candidatos firmen para que, de ésta forma, los que pertenecen al grupo voten por los candidatos.

Exigen que ni siquiera se considere el aborto

Una negociación deleznable si se considera el pliego petitorio. Hablaré de algunos de los puntos y argumentaré mi punto de vista de las razones por las cuales me posiciono de la forma que lo hago. En primer lugar diré que se menciona que el aborto es “una opción que ni siquiera merezca ser considerada”. Como mujer no puedo no ir más en contra de una afirmación como esa. Muchas veces he sufrido de acoso sexual en los lugares más inesperados de forma reiterada, es algo que nadie me va a venir a contar cómo es. Lo sé bastante bien y sé que puedo sufrir una violación. Yo no querría, bajo ningún concepto tener un hijo producto de esa vejación y lo primero que haría es deshacerme del producto.

No me vengan con que existen otros métodos como la pastilla del día siguiente porque existen casos en los que o bien, no funcionó o por otro lado puede haber circunstancias en las que no fue posible tomarla. ¿Qué me dicen de las chicas que fueron secuestradas y que pasaron semanas, meses incluso, recluidas con su captor? En ese caso hay que hacer una interrupción del embarazo apenas la víctima tiene la oportunidad y muchas veces, cuando ya es demasiado tarde para otra opción. Me pongo en los zapatos de las niñas que no saben cómo solucionar este problema y fueron abusadas por padres, tíos, o cualquier clase de pariente y que por miedo callaron el hecho; cuando todos se enteran de que hay que actuar es porque su vientre las delata.

¿Qué pasa con las adolescentes que no supieron cuidarse adecuadamente? Ellas también necesitan una línea de protección y no hay que quedarnos en el “ellas se lo buscaron” porque eso es una forma de machismo más aunque lo exprese una mujer. Hay que reconocer que tenemos limitaciones de todo tipo, que estamos atrasados en muchos aspectos y uno de ellos es en la forma de pensar. Necesitamos libertad, libertad sobre nuestros cuerpos, libertad de decisión. Si una mujer no puede decidir sobre su propio cuerpo y qué hacer con él, ¿entonces qué le está permitido? Esto me recuerda a esas señoras que no pueden ni cortarse el cabello porque el marido las regaña. Nada más restrictivo y ejemplificador respecto a lo poco que una mujer puede decidir sobre su persona.

La tesis de Santo Tomás de Aquino

Otra cosa que menciona el texto de los grupos pro familia es la violencia obstétrica. Es decir, realizar un aborto ahora es violencia. Qué ironía. Estos grupos son sumamente religiosos y la prohibición del aborto entre los católicos es nueva; de hecho, Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica en la Parte III, en el apartado sobre el nacimiento de Cristo, cuestión 33: el modo y la orden de la concepción de Cristo, específicamente en el artículo 2 dice que “una vez formado el cuerpo de un hombre, al instante le es infundida el alma” y agrega “así sucedió en Cristo”. En otras palabras, pasan varias semanas antes de que el feto tenga un alma porque su cuerpo está en formación durante todo este tiempo y no se distinguen las partes que lo conforman antes de esto. Por lo tanto, como no tiene alma, no es un ser. Por consiguiente, no debe haber una razón para no proceder con el aborto.

Así pues no puede considerarse que los médicos estén incurriendo en violencia obstétrica porque no hay una persona a quien se le esté generando la violencia, bajo el argumento teológico de que no tiene alma, no es un ser. Si esto era válido para Tomás de Aquino, ¿por qué no puede serlo en la actualidad? En realidad, pienso que estas organizaciones desconocen el texto del santo y por ello no tienen la posibilidad de posicionarse ante él.

Homofobia y rechazo a la adopción en parejas del mismo sexo

Mencionan, en otro punto que se debe promover el matrimonio entre hombre y mujer para preservar la especie. Me pregunto, ¿acaso no somos ya demasiados humanos en el planeta como para tener garantizada la preservación de la especie por toda la eternidad? Creería ese argumento si estuviéramos en peligro de extinción, pero en serio, con países como China que están súper poblados y que han tenido que limitar por ley la cantidad de hijos que pueden tener para evitar la densidad de población es irrisorio que manejen esta tesis. De hecho los chinos han tenido que emigrar a otros países para poder continuar con su descendencia y lugares como España los ha aceptado en aras de disminuir la deuda económica que tienen con ellos.

Somos la especie que más ha impactado al planeta, la contaminación es un efecto del ser humano y de no ser por nosotros el mundo sería un lugar completamente diferente. Difícilmente llegaremos a un punto en el que necesitemos conservar la especie, señores, damas, niños, señoritas y cualquiera que lea estas líneas. Sean conscientes que eso bajo ningún concepto es un argumento. Es una idea retrógrada disfrazada de una pretendida explicación para justificar una idea que no tiene pies ni cabeza. Como no encuentran la forma de justificar que no pueden aceptar que existan parejas del mismo sexo que se aman y que también quieren demostrar su amor en público casándose, quieren discriminarlas y marginarlas insinuando que es algo antinatural.

Pero tendrán que lidiar con ello porque afortunadamente existen muchos movimientos hoy en día que apoyan a las parejas gay, lesbianas, trans, bisexuales, queer, y, por qué no, hetero que se suman a la causa. En este mismo tema está el siguiente punto donde mencionan que en el tema de adopción los niños deben tener una “mamá y un papá” para que sean felices. Craso error. Los niños adoptados por parejas LGTBQ también son felices y hay infinidad de pruebas. Incluso creo firmemente que son más felices ¿y por qué? Simplemente porque son educados en la libertad de expresión de sus emociones. Una pareja LGTBQ les enseña que no deben rehuir del amor, independientemente de la forma que adopte. Si para ti tu familia está conformada por ti y un pez y así te sientes feliz, sin necesidad de nadie más, ¿para qué buscar alguien más? Tus dos padres gay lo entenderán y no habrá jamás presión familiar porque te cases ni que busques novia.

El doble mensaje respecto a los “roles masculinos y femeninos”

Más adelante se dice en el documento que hay que “promover la equidad de oportunidades para mujeres y hombres de manera sensata y sensible a las características propias de cada sexo”. A ver, tomemos esto con pincitas. Primero habla de equidad, lo cual está muy bien pero cuando nos llama a la sensatez ya está haciendo uso de un lenguaje que dice una cosa pero significa otra. Para esto hay que reparar en la siguiente parte del texto: “es importante reconocer y valorar el genio femenino en el fortalecimiento de la familia y en la construcción de una sociedad más humana”. En otras palabras lo que quiere decir es que hay que recluir a las mujeres a tareas más sencillas, más fáciles, adecuadas y por lo tanto al hogar.

¡Es como si de pronto estuviéramos retrocediendo varios siglos! ¿Cuántas mujeres estarán en esta clase de grupos sin siquiera reflexionar acerca de esto? ¿Qué más quieren, qué vuelva a estar de moda el corsé? Además primero nos avientan al piso como trapo sucio, luego nos desempolvan un poco, nos ponen en un pedestal torcido y nos dicen “ay, qué bonita te ves”; porque dice que somos importantes “en la construcción la sociedad”. Después de decirnos que debemos estar recluidas a una cocina… no es nada adecuado. Además, ¿quién dictamina qué es lo propio de cada sexo? Es totalmente cultural la asignación de los roles masculinos y femeninos.

Hay muchos hombres que deciden hoy en día quedarse en casa y educar a sus hijos, por no mencionar a todos aquellos que por muchas razones tuvieron que hacerse cargo de la educación de sus retoños a falta de su esposa y formaron a grandes personas. De igual forma ha habido a lo largo de la historia mujeres fuera de los estereotipos que han salido avante. Se puede ser mecánica (yo misma conozco –de vista, pero la conozco– a una), ingeniera, futbolista, arquitecta, piloto, etc. Y en cuanto a los hombres, ¿cuántos no sabemos de algún chef, estilista, decorador, diseñador, modista, coreógrafo? Lo que se decida ser en la vida no determina quién eres. Por eso refuto que existan características propias de cada sexo. Incluso biológicas, sino ¿dónde quedan las personas que nacen con los dos sexos y a quienes a veces los quieren encasillar en uno de los dos sexos cuando no pueden ser reducidos a ello?

“Mi religión no me lo permite”, dijo el diputado.

Pasando a otro orden de ideas, pero siguiendo con las demandas del pliego petitorio, viene una que me parece descabellada. Se pide a los candidatos que puedan respetar y defender la objeción de conciencia para que se abstengan de participar en algunas disposiciones oficiales por motivos religiosos o morales. Nada más absurdo. Los funcionarios públicos son eso, ¡funcionarios públicos! Permítaseme recalcar las negritas. Una vez que deja de ser candidato y se asume el poder, el nuevo funcionario ya no puede dejar que sus creencias personales lo influyan puesto que a partir de ese momento está trabajando por y para el pueblo. Por ello, debe gobernar para todos. Si es musulmán, debe hacer obras públicas para los católicos, los hebreos, los musulmanes, los hindúes y todos aquellos que esté bajo su jurisdicción.

No puede sencillamente regirse bajo los preceptos musulmanes solo porque él o ella es de esa religión. Y mucho menos dejar de participar en disposiciones oficiales porque su religión no se lo permite. En la política que debe manejar un funcionario público la religión es punto y aparte porque para eso somos un estado laico. Y esa es una garantía que está en la Constitución, por lo que debe respetarse. Me parece grotesco que pidan algo inconstitucional porque a mi parecer, lo es. Y hablando de cosas grotescas, lo es el siguiente punto de sus peticiones.

Moral y religión en la escuela

Se pide reconocer y tutelar el derecho de los padres para elegir el tipo de educación que sus hijos reciben en la escuela de acuerdo con el tipo de convicciones morales y religiosas. En otras palabras, elegir y diseñar los programas de estudios. No señores, no. Que eso no lo deciden ni los maestros y lo sé por el tiempo que di clases. Los programas de estudio los genera la SEP y no están hechos a lo tonto. Se crea una comisión de estudiosos en la materia que revisan el programa de estudios actual y con base en las necesidades más lo que han reportado los profesores de todo el país dedican años, sí, años (o por lo menos meses), de trabajo para mejorar el programa.

En el programa se incluyen los temas estándar de acuerdo a, insisto, las necesidades nacionales y también se cotejan los programas internacionales para que no exista un rezago académico (ya hablé un poco de esto en el ensayo anterior). Pero aquí hay algo importante, como nuestro país es laico, por supuesto que la religión es un tema que está excluido dentro de la educación y de ahí que no se contemple en los programas. Así que desde ahora les digo a estos grupos que si quieren una educación de este tipo para sus hijos, existen muchas escuelas privadas que lo contemplan, pero la educación pública jamás lo hará. Lo que sí es que desde la reforma educativa se están incluyendo nuevas tendencias y corrientes en el ámbito escolar en lo que se refiere al manejo de emociones, cuidado del medio ambiente, más integración de las TIC’s y de la lengua adicional al español, entiéndase el inglés.

La moralidad y la religión es algo que se enseña en casa, no en la escuela. Como maestra se los digo. Son temas que no tienen por qué estar incluidos en el programa de las escuelas y menos en las escuelas públicas. Honestamente, si yo estuviera trabajando todavía como maestra y de la nada me dijeran que tengo que enseñarles religión a mis alumnos estoy segura que casi sólo por eso renunciaba. Porque vuelvo a lo mismo: vivimos en un país laico y un programa, ya sea federal o estatal de educación no puede sustentar algo como la enseñanza de la religión. No puede avalarlo la SEP por la laicidad de nuestra república.

En búsqueda de brincarse las regulaciones de SEGOB

Otro punto que aparece pero en el documento de peticiones de diputados federales pide que se revise la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público para que se realicen las modificaciones para que se garantice la libertad religiosa y, atención, para que las celebraciones religiosas populares no tengan que pasar por la autorización de la Secretaría de Gobernación. O sea que quieren brincarse el filtro que la ley marca para poder hacer lo que se les antoje. De esta forma podrían manifestarse públicamente sin avisar a las autoridades y bloquear cualquier lugar no sólo sin previo aviso, sino por todo el tiempo que quieran y en caso de que se cree un zafarrancho de cualquier tipo, no se harían responsables.

Hay que recordar que las calles son de todos y que tenemos derecho a hacer uso de ellas, sí, pero estas celebraciones implican demasiado jaleo en el que no todos estamos de acuerdo en el cien por ciento de las veces. Lo más adecuado es que exista una regulación y para ello está la Secretaría de Gobernación que tiene sus lineamientos de cómo debe ser solicitado, con cuánta antelación y a quien le otorga el permiso. Es lo justo. Así no hay una saturación masiva de eventos, aunque incluso de esta forma cada día hay más y más cosas que impiden la libre circulación en las calles y no solo por celebraciones religiosas, sino por manifestaciones de todo tipo. Vivimos en una era de exigencias y conglomeraciones, de un ritmo acelerado.

Conclusiones

Estos han sido los puntos que me han parecido importantes tocar. Había más pero claro, no todo era negativo, también hay que ser justos. Por ejemplo se pide en un punto que se fortalezca el compromiso para erradicar los delitos contra las mujeres (violación, trata, vejación, acoso, explotación, asesinato). Claro que esto no lo voy a debatir, es algo en lo que estoy a favor. Sin embargo entre estas cosas buenas está todo lo arriba mencionado y es por ello que no podía permanecer indiferente a un pliego petitorio como este. Un profesor de mi facultad solía decir que toda posición política es válida, incluso la apolítica. Pero mi moralidad (ya que ellos la mencionan) no me permite permanecer apolítica ante todo lo que se menciona y de lo que hablé.

Hoy en día, más que nunca, hay que trabajar para romper con las barreras que siguen queriendo invisibilizar a los que históricamente han sido oprimidos: mujeres, gays, lesbianas, bisexuales, transgénero, transexuales, queer. Hay que educar desde nuestra trinchera, aun si no somos maestros. Debemos enseñar con el ejemplo. Si soy cocinera puedo incluir a un colega hombre independientemente de lo que la gente diga; si tengo un taxi puedo contratar una chófer. Si soy lesbiana puedo adoptar aunque no tenga pareja y puedo ser autosuficiente. La vida es una y es para vivirla. Podemos luchar por nuestros sueños de un mundo mejor en el que vamos a respetarnos los unos a los otros porque aunque Juárez no esté aquí para presenciarlo, en sus palabras muchos se han inspirado para escribir cientos de páginas y hoy yo lo recuerdo pensando que algún día los demás respetarán el derecho que todas las personas tienen a elegir con qué cabeza su almohada compartir, como reza una canción de Mägo de oz.


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24 may 2021

¿Es la reforma educativa la solución al problema de aprendizaje en México?

 El siguiente es un ensayo que escribí hace ya varios años cuando la reforma educativa estaba apenas comenzando a sonar en el magisterio y me planteaba si era o no una solución viable. Hoy sabemos que ha sido un parche que se pegó en un barco lleno de agujeros y que ha subsanado menos problemas de los que ha creado; al menos así me lo ha parecido a mí como profesora. Sin embargo me gustaría que leyeran el contenido de este ensayo, que comentaran lo que les ha parecido y que opinen acerca del tema. Si hay profesores en activo que lean estas palabras les pido encarecidamente que me dejen sus comentarios ya que sería enriquecedor tener sus puntos de vista respecto a esto. Recuerden que lo aquí escrito es sólo mí opinión y que son libres de ir en contra.

 

De cara al problema de la educación

 

Durante años se ha tratado de mejorar la educación en México pero, por distintas razones, la mayoría de los intentos han fracasado en mayor o menor medida. Todos estos intentos de cambio educativo han tenido sus pros y sus contras y el plan de la nueva reforma educativa que se está tratando de implementar en México desde algunos años no es la excepción.

 

Basta un vistazo rápido a la reforma, sin detenerse a leer con calma, para darse cuenta que la propuesta que maneja la reforma es excesivamente amplia y débil. Es exorbitantemente amplia porque al menos en los programas de primaria en el área de español se les pide a los alumnos una cantidad de proyectos y actividades imposibles para un alumno de primaria común. Ahora, también hay que tomar en cuenta que aunque el español es un área de suma importancia no se puede tratar todo el curso solamente de español, los alumnos deben llevar matemáticas, ciencias naturales, educación física, computación y demás materias que se han ido integrando con el tiempo en la enseñanza cotidiana.

 

Sería interesante y maravilloso que un niño de primaria fuera capaz de elaborar obras de teatro y guiones de radio estando en primer año de primaria, tal como lo asegura la reforma; pero en este tema hay que ser realistas: para que los proyectos de la reforma educativa tuvieran éxito y los alumnos mexicanos poseyeran ese avance en su aprendizaje, habría que hacer un trabajo extra y previo para que el niño aprenda a leer y escribir antes de entrar a la primaria y así enfocarse en los proyectos que desarrollarán distintas habilidades. Y es en este punto donde se encuentra una de muchas debilidades de esta reforma.

 

No se puede esperar que exista un cambio de la noche a la mañana, el ejemplo más claro de que esto no puede ser posible es Chile con su reforma que hace más de diez años fue implementada y que en la actualidad aún no aterriza por completo. Entonces, ¿cómo se espera este cambio en México? Supongo que antes de emprender todo este cambio se realizaron los estudios pertinentes para ello, pero ¿exactamente quién los hizo? Y más importante aún ¿se tomó en cuenta la experiencia laboral de todos aquellos maestros que tienen más de quince o veinte años trabajando en las escuelas? Si le preguntamos al secretario de educación Alonso Lujambio o a la líder sindical Elba Ester Gordillo, es más que seguro que dirán que se hicieron muchas pruebas e investigaciones de rigor.

 

Sin embargo, idealizar y escribir esas utopías sin pisar un salón de clases ni conocer el panorama educativo real no es lo más ideal. No digo que no se haya hecho ninguna valoración entorno a la educación en México, pero es claro que hizo falta ahondar en este rubro porque en las aulas donde se está tratando de aplicar el nuevo modelo se están generando nuevas y más deficiencias. Tampoco hay que ponerse en total desacuerdo con la reforma porque obviamente si se llega a consolidar sería un gran avance para la educación en México, la pregunta es ¿cómo llevar a cabo este inmenso proyecto?

 

Sin un plan de trabajo establecido la globalización crea fronteras

 

Se debe tomar en cuenta además que la reforma educativa tiene como propósito semejarse en los estándares de calidad mundiales. Francamente, no se puede perseguir una meta como esa en la actual condición del mundo y específicamente de México. Los países altamente desarrollados no presentan los problemas económicos, sociales, políticos, demográficos, etcétera, que tiene un país como México. Un niño inglés definitivamente presenta mejor aprovechamiento en la escuela que uno que habla purépecha y vive en Pátzcuaro, pero esto no quiere decir que el alumno inglés sea mejor que nuestro ejemplo michoacano, simplemente las formas de estudiar, de vivir, de comer, hasta de respirar son distintas por completo y no se les puede exigir de la misma manera.

 

La globalización nos está llevando a un extremo alarmante en el cual debemos comer, dormir y descansar menos pero producir más en menos tiempo y con una mejor calidad. ¿Se espera acaso que los alumnos entren en este proceso de crecimiento a marchas forzadas sin una orientación adecuada ni planes de acuerdo a sus capacidades actuales? En la mayoría de los países lograr un cambio radical en procesos tan antiguos que en ocasiones llegan casi a convertirse en dogmas es muy difícil, puede llevar decenas de años consumar tal plan pero en el caso de México es aún más difícil porque hay una diversidad extraordinaria, hablemos de lenguaje para mostrar un ejemplo.

 

Tenemos estudiantes que hablan maya, náhuatl, purépecha, totonaca, huasteco, otomí, mazahua, tarahumara y decenas de otras lenguas indígenas además del español. Y para todos estos alumnos en la mayoría de los casos no existen programas en su lengua materna ni apoyo de ninguna clase. Además del idioma se enfrentan dificultades geográficas en México por el gran territorio nacional que poseemos, razón por la cual muchas comunidades alejadas del centro del país se quedan incomunicadas, sin servicios básicos y muchas veces sin maestros o sin escuelas. ¿Cómo un niño maya que no habla español, que es hijo de una familia de once, que tiene que trabajar para comer, cargar agua a su casa por kilómetros y que no cuenta con una casa decente puede ponerse al nivel cultural e intelectual de cualquier alumno de un país altamente desarrollado?

 

No soy yo alguien oportuna para exigir que las personas encargadas del tema tomen nota ante este problema, pero creo que sin necesidad de que yo escribiera esto la nación lo pide a gritos, pide cambios en todos los sentidos, pero habría que empezar por la educación para forjar personas competentes en todos los ámbitos. Una solución no puede caer del cielo, pero trabajando se llegaría algún acuerdo, hablando con los especialistas que tienen experiencia en la materia, desde mi punto de vista considero que es necesario crear reformas, sí, pero con base a las necesidades de los alumnos y el medio en el que se desarrollan para evitar problemas de peso que a la larga podrían ser peores y no solucionarían nada.

 

Tampoco creo que proponer un cambio de tajo a las metodologías anteriores sea la solución esperada por todos los pedagogos preocupados por la educación mexicana, más bien habría que comenzar por un cambio paulatino, sin esperar grandes hallazgos porque se trata de un proceso de “ensayo y error”. Como sociedad debemos ser conscientes de esto y de que todo lo que se habla entre las personalidades del gabinete presidencial, sea cual sea su título, generalmente suele ser un discurso casi perfecto que en la práctica no tiene ni la sombra de lo que se había dicho en las conferencias de prensa.

 

Una reforma, sin un cambio verdadero no funciona en ningún lugar, por lo cual creo que se debió enseñar a los maestros con más detenimiento y profundidad la forma en que se debía trabajar los nuevos libros del estudiante, las metodologías, la estructura de las mismas, la razón del cambio, pero no una imposición por decreto con base a lo que está en boga entre los profesores del resto del mundo.

 

Una mirada nacional donde todos aportemos hacia una solución

 

Finalmente, creo que en muchas ocasiones un cambio no depende de lo que se dice o se maneja en el exterior, sino de cómo funciona el sistema en el interior. La educación no es un asunto exclusivo de la escuela, el gobierno o de los profesores. La educación también es un problema latente de los padres de familia –no por nada se dice que la familia es la primer escuela– y en mayor medida de los estudiantes mismos. Los niños y jóvenes de hoy en día no suelen estar muy inmiscuidos en la escuela aunque pasen la mayor parte del día en ella, lo cual no debería ser así. Si nos ponemos a buscar a los culpables del asunto sería un cuento de nunca acabar porque nos encontramos frente a un círculo vicioso: los alumnos que no quieren estudiar, los padres que no motivan a sus hijos a estudiar, los maestros a los que no les interesa si aprenden los niños y jóvenes de los que se encargan diariamente, los gobernantes que no destinan los presupuestos necesarios a la educación…

 

Pero afortunadamente no se trata de eso porque existen personas –niños, jóvenes, profesores, padres de familia– que sí se interesan en la educación y que de acuerdo a sus posibilidades hacen algo para que eso cambie, para que exista un aprendizaje real en todos los individuos, independientemente de razas, religiones, sexo y demás cosas que suceden cotidianamente.

 

Por lo tanto, llego a la conclusión que no importa si es o no la reforma educativa la solución para mejorar el déficit de conocimiento en México porque siempre va a existir algo en lo que no estemos de acuerdo, algo que le falte a la educación para mejorar, algo que criticar. Pienso que debemos enfocarnos en cuáles son los problemas tenemos, en cómo solucionarlos y quiénes son las personas adecuadas para abordarlos, dejando de lado quien es el culpable porque a final de cuentas todos los somos en cierto grado y por lo tanto todos tenemos la responsabilidad de hacer algo para cambiarlo, sin importar si nos dedicamos o no a la educación.

 

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