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10 jul 2024

La evolución de la escritura a través de los tiempos



 

¿Cuál es el origen de la escritura?

 

Si alguna vez te has hecho esta pregunta, déjame decirte que en las siguientes líneas encontrarás un breve recorrido acerca del origen de la escritura y cómo es que ésta fue evolucionando desde que era meras marcas en los huesos cuando se hacían bailes rituales en la antigüedad hasta el lenguaje complejo y evolucionado que tenemos en la actualidad. Este trabajo es el resumen de las clases de todo un semestre que lleve en la Facultad de Letras sobre escritura y mis notas, a grandes rasgos, están aquí.

 

El principio, las marcas de los huesos

 

Los orígenes de la escritura ciertamente no son claros, puesto que este fenómeno es una invención del hombre, pero curiosamente, al mismo hombre le causaba –y en algunos casos, aún causa– extrañeza la forma de comunicación que podía tener por medio de la escritura. Al principio, los humanos usaron muescas en huesos para ir marcando los pasos a seguir en las danzas que hacían en los tiempos antiguos, es de esta manera que nuestros antepasados se dieron cuenta de la permanencia de los símbolos en determinados lugares, contrario al habla –o protolengua– que ya usaban.

Cuando el humano ya tenía un poco más conciencia de lo que podía realizar con los símbolos, empezó a crear dibujos en las cavernas, mismos dibujos que aún se desconoce exactamente qué era lo que trataban de expresar y que son calificados como “arte rupestre”. Algunos investigadores se han dado a la tarea de profundizar en este tema y han creado diversas teorías acerca de estas pinturas, pero en general es aceptada aquella que dice que pintaban para hacerles saber a los demás hombres que se cruzaran con la pintura la forma en que ellos cazaban, las cantidades de animales que consumían y qué tipo de animales eran los que perseguían.

Sin embargo, una controversia entró entre los estudiosos del tema cuando se encontraron dibujos de lo que se ha denominado “Las manos en negativo”. Estas son las siluetas de las manos de hombres que eran plasmadas en las paredes de las cavernas al poner la mano de alguien sobre el muro y espolvorearle después pigmentos para que la silueta quedara marcada. Lo sorprendente de este hecho es que las manos presentaban diversas “mutilaciones”. Algunos científicos señalaron como causa algún mal congénito, pero los más atrevidos dijeron que ésta era la prueba del lenguaje porque al escoger el hombre prehistórico qué dedos plasmar y que dedos no para expresar determinadas cosas, estaba haciendo ya uso pleno de sus capacidades comunicativas.

 

Pictogramas, ideogramas y fonogramas

 

Con el paso del tiempo, el hombre fue creando diversos símbolos para comunicarse, los primeros bien establecidos fueron los pictogramas, los cuales eran dibujos que representaban un objeto del mundo, sin embargo, este medio de escritura era muy plano porque no podían expresarse ideas o sentimientos y por esta razón llegó el ideograma. Los ideogramas tomaron como base a los pictogramas, pero estos les añadieron elementos distintivos para expresar más ideas, es decir, el conjunto de elementos que caracterizaban a un ideograma en particular comunicaban más ideas y cosas más complejas como los pensamientos.

Después de la evolución de los pictogramas y de los ideogramas, empezaron a aparecer los fonogramas. Estos son representaciones gráficas de los sonidos de una lengua. Para cuando estos elementos empezaron a aparecer, el hombre ya tenía cierto grado de evolución en general que le permitió no sólo avanzar en cuanto al tipo de grafía que creaba, si no de los materiales que usaba para plasmar la misma.

En el antiguo Egipto, los instrumentos clave de la escritura fueron el papiro, la paleta de madera, el cáñamo y las pastillas de tinta. Uniendo todos estos componentes más agua y un artesano de la escritura bien instruido, podían generarse bastantes documentos que eran de gran estima; pero era el escribano quien tenía una tarea ardua por que existían demasiados elementos que tenía que aprender a escribir e identificar, quizá es por esto que los escribanos egipcios eran considerados casi como parte de la nobleza y constituían un grupo muy prestigioso al cual no cualquiera entraba y entre estas personas estaban contemplados los sacerdotes, los médicos y los funcionarios del faraón.

 

El poderío de la escritura

 

El poder que la escritura empezó a ostentar en los tiempos faraónicos, pasó a ser más agudo en la edad media. Muchas personas murieron por lo que decía en un papel sellado por el rey, mismo papel que a veces estaba sometido a cualquier grado de falsificación. Aunque se tomaban medidas de seguridad para evitar las copias de los sellos reales, los cancilleres y diversos funcionarios reales, solían hacerse de estos para su beneficio. En algunos casos, se dio el abuso del poder usando a la escritura como respaldo entre los mismos familiares reales.

Afortunadamente, en la edad media existen otros datos que realzan el poder de la escritura en esos momentos y no se refieren exclusivamente a las injusticias existentes en todos los tiempos. Esto es en las crónicas latinas que relatan la forma en que la monarquía castellano leonesa interviene en el cambio del rito visigótico en la misa cristiana por el rito romano y las crónicas de  los reyes católicos que tratan sobre la intervención de los reyes católicos para legislar la forma en que se debe de escribir, la cantidad de líneas y letras por hoja y de esta forma evitar el abuso de los escribanos.

 

Del dicho al hecho hay mucho trecho

 

Haciendo un salto en el tiempo, paremos un poco en el periodo comprendido entre los siglos XI y XIX. Para estos momentos la escritura tuvo serios problemas que no han podido erradicarse en la actualidad. Nos referimos pues a los problemas ortográficos que se han creado a base de la estabilidad que la escritura presenta contra la cambiante evolución de lengua hablada. Los ejemplos que más podemos remarcar en estos días son los siguientes:

 

·         El uso de la “h”, que fonéticamente no tiene ningún valor.

·         El uso de la “b” y “v”, que en el caso del español representan a un mismo fonema.

·         El uso de la “s”, “c” y “z” que suelen representar al mismo fonema, excepto la “c” que a veces suena como “qu-“.

 

Todos estos ejemplos, serían obsoletos si la escritura avanzara con el ritmo que la lengua lo hace, pero es su estabilidad la que hace que sea atractiva para el hombre. Ya hablando de tiempos modernos, haremos sólo una breve referencia a los problemas que han surgido en la escritura con los avances tecnológicos que la ciencia ha tenido. El primer problema de esto es que los países de habla anglosajona han sido los que han tenido los recursos y los medios para crear más tecnología y por lo tanto, han sido estos países los que han creado nuevas palabras que el mundo ha tenido que aceptar sin objeción al no tener términos equivalentes para las nuevas creaciones.

 

Uno de estos inventos es la computadora, misma que va de la mano con las grandes redes, especialmente el internet, que es la red comercial más usada del mundo. Los hispanos hemos tenido varios problemas con el uso de las computadoras en cuanto a lenguaje, puesto que algunas computadoras presentan formatos en inglés, principalmente y siendo así muchas veces no podemos usar nuestra ortografía adecuadamente por la carencia de tildes, vírgulas, diéresis, entre otras cosas.

 

Pero aun cuando logramos escribir correctamente y tenemos todas las grafías que necesitamos, suele suceder que al momento de enviar la información por internet esta llega distorsionada y prácticamente ilegible a los destinatarios. Esto se debe a que los programas que una computadora tiene varían de máquina en máquina, y las actualizaciones que estas tienen, no siempre son las mismas, produciendo errores de todo tipo.

 

Y las letras siguen…

 

Ya para finalizar, observemos que a lo largo de la historia la escritura ha tenido diversos problemas de todo tipo, más estos no han influido en gran manera o significativamente como para que su prestigio disminuya. Pese a todas las dificultades que tiene la escritura y que podría presentar, creemos que seguirá teniendo un poder “sobrenatural” como lo pensaban los hombres antiguos debido a su capacidad de permanencia en el tiempo.

16 oct 2021

Análisis de “El loro pelado” a partir del método de Propp

Loro en rama


Un análisis basado en el formalismo ruso

El siguiente es un trabajo que aborda el cuento “El loro pelado” desde el método estudio de Vladimir Propp. Recuerdo que cuando estudié a los formalistas rusos los sufrí porque me parecían unas estructuras muy cerradas. Ahora, a la distancia –y cuando no debo ver todas las fórmulas–, me parece algo interesante. Éste estudio no cuenta con la fórmula clásica que se suele elaborar a partir de la situación inicial y lo que sucede con los personajes. De hecho, se puede elaborar con la información que presento a lo largo del trabajo. En realidad no recuerdo por qué no la realicé en su momento. Lo que sí se puede encontrar en las líneas que siguen es un par de situaciones iniciales del cuento ya mencionado, la partida, la situación del héroe y cómo es marcado, la forma en que se convierte en héroe víctima; también hablaré de las transgresiones, las tareas y los aliados, entre otras cosas. Sin más, los dejo con el texto.

 

En el libro Cuentos de la Selva de Horacio Quiroga se encuentra el cuento titulado “El loro pelado”, mismo que será nuestro objeto de estudio en el presente trabajo, tomando en cuenta las bases establecidas por Vladimir Propp en su Morfología del cuento. Encontramos que el texto tiene un narrador extradiegético debido a que no participa en la trama.

El cuento ya mencionado narra la historia de un loro centinela que vivía con una banda de loros en el bosque hasta que fue herido y capturado por un hombre, quien lo llevó ante su patrón para que éste se lo diera a sus hijos. Dicho animal se vuelve muy querido por la familia, tanto, que incluso toma el té a las cinco con ellos y cuando desaparece por un tiempo, al ser desplumado por un tigre que se lo quería comer, la familia cree que ha muerto mientras él se esconde en un eucalipto. Este loro, bautizado con el nombre de Pedrito, al regresar cuenta su aventura y es de esta manera que el dueño de la casa y Pedrito van de cacería, matando al tigre que lo dejó sin plumas.

Propp maneja una serie de funciones de los personajes que explica detalladamente en su libro. En “El loro pelado” encontramos varias de estas funciones y la situación inicial que es el principio del cuento. En este caso, tenemos no una, sino dos situaciones iniciales, dado que originalmente el loro era libre, después fue capturado y es a partir de entonces que se desarrolla la acción del cuento. La situación inicial 1 es la siguiente: “Había una vez una banda de loros que vivía en el monte. De mañana temprano iban a comer choclos a la charca, y de tarde comían naranjas. Hacían gran barullo con sus gritos, y tenían siempre un loro de centinela en los árboles más altos para ver si venía alguien” (Quiroga, 2004, 33);  Mientras que la situación inicial 2 es: “Un día un hombre bajó de un tiro a un loro centinela, el que cayó herido y peleó un buen rato antes de dejarse agarrar. El peón lo llevó a la casa, para los hijos del patrón” (Quiroga, 2004, 33).

La partida es la función en la que el héroe se va de su casa; existen dos tipos de partidas: las de los héroes-buscadores y las de los héroes-víctimas. Tomaremos por héroe al loro, siendo este un héroe-víctima al ser atacado por el tigre. La partida ocurre de la siguiente manera: “[…]sucedió que una tarde de lluvia salió por fin el sol después de cinco días de temporal, y Pedrito se puso a volar gritando […] y volaba lejos, hasta que vio debajo de él, muy abajo, el río Paraná, que parecía una lejana y ancha cinta blanca. Y siguió, siguió, siguió volando, hasta que se asentó por fin en un árbol a descansar” (Quiroga, 2004, 34-35). En el siguiente párrafo comprobaremos a Pedrito como héroe-víctima.

Un actante importante pero contrario al héroe es el antagonista, según Propp “su papel es turbar la paz de la familia feliz, provocar alguna desgracia, perjudicar o causar un daño” (Propp, 2008, 40) y esto queda más que claro en el siguiente pasaje: “pero el tigre se puso furioso porque creyó que el loro se reía de él, y demás, como tenía a su vez hambre se quiso comer al pájaro hablador” (Quiroga, 2004, 36). Una de las funciones del antagonista –el tigre– es engañar a su víctima: “el tigre no era sordo; lo que quería era que Pedrito se acercara mucho para agarrarlo de un zarpazo” (Quiroga, 2004, 36). Seguida de la función del engaño por parte del antagonista, se encuentra la función de la víctima, el dejarse engañar involuntariamente y así ayudar al enemigo, tal como se presenta en el cuento: “pero el loro no pensaba sino en el gusto que tendrían en la casa cuando él se presentara a tomar té con aquel magnífico amigo. Y voló hasta otra rama más cerca del suelo (…) El pobre loro se acercó aún más, y en ese momento el tigre dio un terrible salto, tan alto como una casa, y alcanzó con la punta de las uñas a Pedrito” (Quiroga, 2004, 36).

Además de engañar a la víctima, el antagonista tiene como función hacer daño – algunas veces es daño corporal–, en este caso al héroe. Al mismo tiempo ocurre otra función respecto al héroe, escapar de la persecución al no dejarse devorar por el antagonista: “no alcanzó a matarlo, pero le arrancó todas las plumas del lomo y la cola entera. No le quedó ni una sola pluma en la cola (…) El loro, gritando de dolor y de miedo, se fue volando” (Quiroga, 2004, 36-37).

Al momento que el tigre le quita todas las plumas al loro se cumple otra función, desencadenando otras más. Esta función es la de marcar al héroe; la marca es aplicada en el cuerpo de Pedrito: “[…] todos los pájaros que lo encontraban se alejaban asustados de aquel bicho raro. Por fin pudo llegar a la casa, y lo primero que hizo fue mirarse en el espejo de la cocinera. ¡Pobre Pedrito! Era el pájaro más raro y más feo que puede darse, todo pelado, todo rabón y temblando de frío” (Quiroga, 2004, 37).

La ausencia es otra función de la Morfología del Cuento de Propp que aparece en este cuento; cuando Pedrito se refugia en un eucalipto, se convierte en una ausencia por asuntos personales, al no querer que nadie lo vea sin plumas: “¿Cómo iba a presentarse en el comedor, con esa figura? Voló entonces hasta el hueco que había en el tronco de un eucalipto y que era como una cueva, y se escondió en el fondo, tiritando de frío y de vergüenza” (Quiroga, 2004, 37). También es una llegada del héroe de incognito a su casa: “–¿Dónde estará Pedrito? –decían. Y llamaban –: ¡Pedrito! ¡Rica papa, Pedrito! (…) Pero Pedrito no se movía de su cueva, ni respondía nada, mudo y quieto. Lo buscaron por todas partes, pero el loro no apareció. Todos creyeron entonces que Pedrito había muerto” (Quiroga, 2004, 37-38). Y además hay un regreso de la partida que hace el loro el día que sale el sol tras varios días de lluvia.

Gracias a la marca que se le hace al héroe, es que se le identifica a este, dando a lugar a la función de reconocimiento del héroe, como se muestra a continuación: “un día, o una tarde, la familia sentada a la mesa a la hora del té vio entrar a Pedrito muy tranquilo balanceándose como si nada hubiera pasado. Todos se querían morir, morir de gusto cuando lo vieron bien vivo y con lindísimas plumas. –¡Pedrito, lorito! –le decían–. ¡Qué te paso, Pedrito! ¡Qué plumas brillantes que tiene el lorito!” (Quiroga, 2004, 38). A esta función se le puede aunar la función denominada adquisición de una nueva apariencia dado que al loro le crecieron otras plumas: “pero no sabían que eran plumas nuevas, y Pedrito, muy serio, no decía tampoco una palabra” (Quiroga, 2004, 38).

Una manera fácil y rápida de identificar al héroe es por medio de una tarea difícil que generalmente le es encomendada a este actante; cuando un actante le ayuda al héroe en determinadas funciones recibe el nombre de aliado. En nuestro caso, tenemos identificados al héroe por su tarea difícil (el loro), a la tarea misma (distraer al tigre) y al aliado (el hombre) como se muestra a continuación:

[…] el dueño de la casa se sorprendió mucho cuando a la mañana siguiente el loro fue volando a pararse en su hombro, charlando como un loco. En dos minutos le contó lo que había pasado: Un paseo al Paraguay, su encuentro con el tigre, y lo demás […] Y lo invitó a ir a cazar al tigre entre los dos […] Convinieron en que cuando Pedrito viera al tigre, lo distraería charlando, para que el hombre pudiera acerarse despacito con la escopeta (Quiroga, 2004, 38-39).

Cuando la tarea se lleva a cabo, la función se convierte en tarea cumplida: “Y así pasó. El loro, sentado en una rama del árbol, charlaba y charlaba, mirando al mismo tiempo a todos lados, para ver si veía al tigre. Y por fin sintió un ruido de ramas partidas, y vio de repente debajo del árbol dos luces verdes fijas en él: eran los ojos del tigre (…) El loro voló a otra rama más próxima, siempre charlando” (Quiroga, 2004, 39-40).

Una vez que se cumple la tarea difícil, en este caso distraer al tigre, el aliado lleva a cabo dos funciones en una sola acción –castigar y vencer al antagonista–: “En ese mismo instante el hombre, que tenía el cañón de la escopeta recostado contra un trono para hacer bien la puntería, apretó el gatillo, y nueve balines del tamaño de un garbanzo cada uno entraron como un rayo en el corazón del tigre, que lanzando un bramido que hizo temblar el monte entero, cayó muerto.” (Quiroga, 2004, 40-42).

En este punto se acaba el cuento con la situación final, presentada por Horacio Quiroga así: “vivieron en adelante muy contentos. Pero el loro no se olvidaba de lo que le había hecho el tigre, y todas las tardes, cuanto entraba en el comedor para tomar el té se acercaba siempre a la piel del tigre, tendida delante de la estufa, y lo invitaba a tomar té con leche” (Quiroga, 2004, 42). Pese a lo anterior, cabe mencionar un par de funciones que no son ubicadas fácilmente en el cuento por ser relativamente abstractas. Nos referimos a las prohibiciones y las transgresiones de dichas prohibiciones.

La prohibición no expresada en “El loro pelado” es ir nuevamente al bosque, ya sea por que quiera regresar a la banda de loros a la que pertenecía o porque algo malo puede sucederle. Al no ser cumplida esta prohibición, ocurre la primera transgresión; la segunda ocurre cuando el loro se acerca de más tigre, estando ésta segunda transgresión un poco más explícita: “el loro se había olvidado de que los bichos del monte no toman té con leche, y por esto le convidó al tigre” (Quiroga, 2004, 36).

A parte de las prohibiciones y las transgresiones, es pertinente mencionar que hay otra partida y por lo tanto otro regreso: los momentos en que Pedrito y el hombre salen a buscar al tigre para matarlo y cuando regresan con la piel del felino muerto. Para concluir hemos de decir que el método de Propp presenta partes que son de grata ayuda para estructurar adecuadamente los cuentos fantásticos, para los cuales se creó Morfología del Cuento. Sin embargo, debemos de señalar también que este tipo de análisis suele ser tedioso debido a la “roboticidad” a la que se ve sometido el investigador y el lector. Además de encontrar el problema de no ser adaptable este método a todo tipo de cuentos.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Propp, Vladimir (2008). Morfología del cuento. Colofón [1928].

Quiroga, Horacio (2004). Cuentos de la Selva. Época [1918].

 

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1 jul 2021

La oración y su definición



Corrección de un trabajo académico


El siguiente trabajo que dejaré habla sobre la oración y cómo ha sido definida por diversos autores. Este texto en particular lo he editado bastante puesto que lo elaboré cuando estaba en primer semestre de la Facultad y más allá de los errores ortográficos (que los tenía y espero haberlos corregido todos) tenía muchos problemas con el método de citación. Obviamente por aquel entonces yo de APA no sabía nada y nos enseñaban otro método. He tenido que reestructurar eso y revisar todas las citas. Aquí encontrarás mencionados a autores como Antonio de Nebrija, Alonso Amado, Andrés Bello, José Roca Pons, Gili Gaya, entre otros.

A lo largo del texto examino las posturas que estos autores dan, aunque claro, siendo un trabajo de primer semestre, no esperen algo realmente sesudo. Lo que si pueden encontrar son dos cosas: en primer lugar, mi definición (muy prosaica, la verdad… de la oración, y, lo que me parece más rescatable, un pequeño cuadro comparativo de todas las definiciones que retomo. No es gran cosa, cierto, pero quizá les sea útil. Sin más, los dejo con el trabajo.

 

INTRODUCCIÓN

 

En el presente trabajo veremos las diferentes definiciones que varios autores nos han dado sobre la oración, empezando con Nebrija quien fue el creador de la primera Gramática de la Lengua Castellana. Para esto, daremos a conocer brevemente las definiciones que cada uno usa y después se hará uso de un cuadro sinóptico para hacer una comparación y clarificar lo ya mencionado.

 

Es importante mencionar, que la oración ha tenido una evolución en cuanto su concepto desde la antigüedad hasta nuestros días. Normalmente, proferimos una cantidad enorme de oraciones cada día, pero jamás nos detenemos a pensar en las unidades sintácticas que decimos o cómo es que estas se relacionan entre ellas mismas para dar a conocer un juicio, es decir una oración.

 

Nebrija y la Gramática castellana

 

Aunque existen oraciones simples y compuestas, coordinadas, yuxtapuestas y demás clasificaciones de las oraciones, nosotros vamos a tratar de la oración simple, tratando de ser lo más breves posibles. En su Gramática Castellana, Antonio de Nebrija no maneja como tal una definición de la oración, en su lugar, nos da a conocer las diez partes de la misma, con sus significados, de la siguiente manera (tomen en cuenta que está en español antiguo):

1) Nombre: “una de las diez partes de la oracion que se declina por casos, sin tiempos y significa cuerpo o cofa” (1744-1747, 67).

2) Pronombre: “es una de las diez partes de la oracion que fe declina por cafos e tiene perfonas determinadas. E llamafe pronombre: porque fe pone en el lugar de nombre proprio” (1744-1747, 82).

3) Artículo (s): “los  que añadimos al nombre para demoftrar que genero es” (1744-1747, 84).

4) Verbo: “es una de las diez partes de la oración: el cual fe declina por modos e tiempos, fin casos” (1744-1747, 86).

5) Gerundio: “es una de las diez partes de la oracion, la cual vale tanto como el prefente del infinitivo del verbo de donde viene e efta prepoficion. en” (1744-1747, 90).

6) Participio: “es una de las diez partes de la oracion: que fignifica hazer e padecer en tiempo como verbo: e tiene cafos como nombre e de aqui fe llamó participio: por que toma parte del nombre: e parte del verbo” (1744-1747, 91).

7) Nombre participial infinito: es otra parte de la oración que tiene nuestra lengua, “la cual no fe puede reduzir a ninguna de las otras nueve (…) Nombre porque fignifica fubftancia e no tiene tiempos. Participial por que es femejante al prrticipio del tiempo paffado. Infinito por que no tiene generos. ni números. ni cafos ni personas determinadas (1744-1747, 93)”.

8) Preposición: “es una de las diez partes de la oración: la cual fe pone delante de las otras por aiuntamiento o por compoficion” (1744-1747, 94).

9)Adverbio: “es una de las diez parte de la oración. La cual añadida al verbo hinche o mengua o muda la fignificación de aquel” (1744-1747, 95).

10) Conjunción: “es una de las diez partes de la oración: la cual se aiunta e ordena alguna fentencia” (1744-1747, 98).

 

La Gramática de Amado Alonso

 

Es de esta forma que se da a conocer por primera vez la gramática castellana. Por otro lado, en la Gramática Castellana de Amado Alonso se describe primeramente los tipos de frases, mencionando las enunciativas, interrogativas, desiderativas e imperativas para dar a conocer que cada una de estas son oraciones. Más adelante, nos dice que “podemos dividir el hablar en pequeños trozos, donde hallamos unidades menores de sentido.

A cada uno de esos momentos o divisiones del hablar llamamos oración”. Amado Alonso también nos dice que “para que haya oración se necesita determinada actitud del que habla ante lo que designa”, es decir que afirme, niegue, pregunte desee o mande alguna cosa. Y por último nos da dos definiciones de la oración, la primera dice que la “oración es la menor unidad del habla con sentido completo” y la segunda, pero no menos importante, afirma que la “oración es la menor unidad del habla que tiene sentido en sí misma” (1999, 19-28).

 

Gramática de la Lengua Castellana

 

Por su parte Andrés Bello, al igual que Nebrija, trabaja una clasificación de las palabras que forman la oración. Dándonos a conocer estas palabras de la siguiente forma:

 

1) Verbo: Es una palabra que denota el atributo de la proposición, indicando juntamente el número y persona del sujeto y el tiempo del mismo atributo.

2) Sustantivo: Es la palabra esencial y primaria del sujeto, el cual puede también componerse de muchas palabras, dominado entre ellas un sustantivo, a que se refieren todas las otras, explicando o particularizando su significado, o, como se dice ordinariamente, modificándolo.

3) Adjetivo: Son palabras que se refieren al sustantivo y lo modifican directamente, pero que se diferencian mucho del verbo, porque no se emplean para designar primariamente el atributo, ni envuelven la multitud de indicaciones de que bajo sus varias formas es susceptible el verbo. Suelen añadirse al sustantivo.

4) Adverbio: Como el adjetivo modifica al sustantivo y al verbo, el adverbio modifica al verbo y al adjetivo.

5) Preposición: El término es una palabra o frase que designa el objeto, la idea en que termina la relación. Frecuentemente precede al término una palabra denominada preposición, cuyo oficio es anunciarlo, expresando también a veces la especie de relación de que se trata.

6) Conjunción: Sirve para ligar dos o más palabras o frases análogas, que ocupan un mismo lugar en el razonamiento, como dos sujetos de un mismo verbo, dos verbos de un mismo sujeto, dos adjetivos de un mismo sustantivo, dos adverbios de un mismo verbo, dos adverbios de un mismo adjetivo, dos complementos de una misma palabra, dos términos de una preposición, etc.

7) Interjección: Es una palabra en que parece hacernos prorrumpir una súbita emoción o afecto, cortando a menudo el hilo de la oración (Bello, 2001, 41-51).

 

José Roca Pons

 

En la Introducción a la Gramática Española de José Roca Pons, nos encontramos con las partes de la oración, que son hasta cierto punto bastante similares a lo que tratan autores que ya hemos visto con anterioridad, por lo cual no se hará hincapié en el concepto de cada una de estas partes. Sin embargo, es importante mencionar que Pons nos hace una aclaración acerca de las partes de la oración y las clases de palabras, tal como sigue:

 

En primer lugar, cabe preguntarse si la denominación partes de la oración es adecuada a su objeto. Si se toma la oración como base para la clasificación, está justificada la denominación, por lo menos hasta cierto punto. No hay que olvidar, en efecto, que existen los llamados elementos de la oración (sujeto, predicado, etc.), que con más derecho podrían ser considerados como partes de la oración. Es bien conocida la confusión que se origina con frecuencia, en la enseñanza escolar, entre ambas denominaciones (…) Así se ha hablado, por ejemplo, de clases de palabras (1960, 135).

 

Curso Superior de Sintaxis Española

 

A diferencia de los autores anteriores, Gili Gaya nos da tres definiciones de la oración en aspectos diferentes:

 

·         Punto de vista psicológico: Toda oración es una unidad de atención por parte del hablante. Estas unidades de atención reveladas por la curva melódica, son también unidades de sentido, con las cuales declaramos, deseamos, preguntamos o mandamos algo.

·         Definición lógica: Se llama oración (o proposición) a la expresión verbal de un juicio. El juicio es la relación entre dos conceptos: sujeto y predicado.

·         Definición gramatical: se considera como oración un verbo en forma personal y los elementos mediata o inmediatamente relacionados con él (1980, 18-26).

 

Ante esta última declaración, Gili Gaya menciona que puede haber ciertas “ambigüedades de nomenclatura”, para cual diferenció una frase de una oración. Siendo la frase “cualquier grupo de palabas conexas, ya formen oración o no. Toda oración es una frase, pero no viceversa” (1980, 25).

 

Real Academia Española

 

En contra posición con todo lo anterior, la Gramática descriptiva de la Real Academia Española nos habla sobre la oración y el discurso, mencionando que es reciente su aparición en la gramática. Menciona también lo siguiente:

 

Las obras clásicas daban por supuesto que la frontera superior de la gramática era la oración y que el discurso respondía a pautas organizativas diferentes, de índole semántica o retórica, pero tan apenas sintáctica. Esta tardanza en acometer la naturaleza gramatical de ciertos hechos discursivos obedece a que la coherencia discursiva parece ligada a la lengua escrita, pues muchos idiomas, que sólo tienen un uso oral, carecen en apariencia de procedimientos gramaticales específicos para construir textos más extensos que la oración (1999, 3509).

 

El Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española maneja en un principio que “la intención del hablante divide la elocución en unidades de sentido completo en sí mismas llamadas oraciones” (Real Academia Española, 1973, 349), para terminar sintetizando a la oración como “la unidad más pequeña de sentido completo en sí misma en que se divide el habla real” (350).

 

Gramática Española

 

Tenemos, por otro lado a Juan Alcina que define a la oración como “la estructura que organiza todos sus constituyentes en relación con un verbo conjugado en forma personal” (2001, 847). Para terminar y acentuar las diferencias entre los conceptos de oración, habrá que observar detenidamente el siguiente cuadro.

 

Autor

Definición

Nebrija

Clasificación de las palabras.

Alonso Amado

Unidad del habla que tiene sentido en sí misma.

Bello

Clasificación de las palabras.

José Roca Pons

Clasificación de las palabras.

Gili Gaya

a)Psicológicamente: Unidad de atención por parte del hablante.

b)Lógicamente: Expresión verbal de un juicio.

c)Gramatical: Verbo en forma personal y los elementos mediata o inmediatamente relacionados con él.

Gramática descriptiva de la Lengua Española

Oración y discurso fueron planteados en la gramática muy recientemente.

Esbozo de una nueva gramática de la Lengua Española

Es la unidad más pequeña de sentido completo en sí misma en que se divide el habla real.

Juan Alcina

Estructura que organiza todos sus constituyentes en relación con un verbo conjugado en forma personal.

 

CONCLUSIÓN

 

En el desarrollo de este trabajo se trataron los diferentes conceptos y definiciones que los gramáticos le han dado a lo largo de la historia a la oración. Hubo quienes nos hablaron de las clasificaciones de las palabras, otros definieron las oraciones de varias maneras y hasta desde diferentes puntos de vista. Para que todas estas clasificaciones de la oración quedaran más claras y concretas se elaboró un cuadro, donde se compararon las definiciones por autor.

Desde un punto de vista personal, creemos que todas las aportaciones de los gramáticos presentados son de suma importancia, puesto que cada uno aporta alguna característica definitoria de la oración. Es de esta forma que, esperando haber cumplido el objetivo de esta investigación que pasamos a dar nuestra propia definición, basándonos en todo lo expuesto anteriormente de la oración de la siguiente forma (comprendiendo que es una definición que no pretende ser concluyente):

La oración es una unidad sintáctica que tiene significando completo por sí misma, contiene un verbo conjugado de forma personal y elementos que lo complementan. La oración es parte del discurso oral y escrito que contiene significado lógico, psicológico y gramatical, además de estar compuesta por una serie de palabras clasificadas de acuerdo a su función.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Alcina Franch, Juan y Blecua, José Manuel (2001). Gramática Española. Ariel.

Alonso, Amado (1999). Gramática castellana. Losada.

Bello, Andrés (2001). Gramática de la Lengua Castellana. Edaf.

Gili Gaya, Samuel (1980). Curso Superior de Sintaxis Española. VOX. http://biblioteca.utsem-morelos.edu.mx/files/tic/Espanol/Gili%20Gaya%20Samuel%20-%20Curso%20superior%20de%20sintaxis%20espaola.pdf

Nebrija, Antonio (1744-1747). Gramática castellana. https://archive.org/details/A336029/page/n65/mode/2up [1492].

Real Academia Española (1973). Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Espasa.

Real Academia Española (1999). Gramática descriptiva de la Lengua Española. Espasa.

Roca Pons, José (1960). Introducción a la Gramática Española. Vergara.


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23 may 2021

Los 1001 años de la lengua española, un resumen

En ésta entrada haré un resumen completo y detallado del libro Los 1001 años de la lengua española de Antonio Alatorre. Se trata de un trabajo que elaboré hace algunos años para la universidad y que ahora he revisado y corregido exhaustivamente. En este texto encontrarás cómo nació el español a partir de la familia indoeuropea, siendo su origen el latín vulgar. Hablaré de las glosas de Milán, de la literatura del siglo de oro, la cuña castellana, el mester de juglaría y el mester de clerecía. También entraré en materia sobre la literatura de los siglos XIV y XV, el apogeo del castellano con especial interés en la novela, la poesía, el teatro, la prosa y lo que pasó con los moros, los judíos y los sefardís en la época. Hablaré sobre los cambios en la pronunciación y en el vocabulario y, finalmente, sobre el español moderno. Si te interesa algo de lo anterior, quédate y lee hasta el final.

 

INTRODUCCIÓN

 

Desde el origen de la vida misma, el ser humano ha tenido la necesidad de la comunicación y para ello usó desde el principio el lenguaje, el cual fue evolucionando con el paso del tiempo, tal cual el hombre mismo. Esta evolución, como todas las existentes, fue inconsciente al principio y conforme se fue consolidando la humanidad se fue tomando conciencia de ella y así mismo el individuo se fue haciendo varias preguntas, tales como: “¿de dónde viene el habla? ¿Por qué hay tantos idiomas? ¿Qué es el lenguaje en comparación con el habla? ¿Y que hay de la comunicación?”

Fue a base de estas cuestiones que las personas en general fueron razonando sobre sus orígenes en sus múltiples aspectos: la química, la física, la mecánica y –por supuesto – el lenguaje. Poco a poco se fueron desentrañando los misterios del lenguaje, formando una nueva ciencia llamada lingüística.

En el presente trabajo se pretende realizar un estudio del lenguaje, enfocándonos en concreto al español, que es parte de la familia de lenguas más grande del mundo: la indoeuropea. Así mismo, se hará un recuento detallado del avance que fue teniendo el español a lo largo del tiempo y de las variaciones que tuvo por varios motivos, de tal forma que se enriqueció y modificó hasta la actualidad.

 

LOS 1001 AÑOS DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 
I.                   LA FAMILIA INDOEUROPEA

 

Dentro de la lingüística se pueden estudiar diferentes familias, tales como la afroasiática o la chinotibetana, pero sin duda alguna la familia de mayor extensión geográfica es la indoeuropea, así como sus descendientes son las lenguas más habladas a nivel internacional. Las ramas finales de la familia indoeuropea son alrededor setenta o más, algunas siguen en uso, otras más están extintas. Al estar emparentados varios idiomas con otros, se dan una serie de palabras que se escriben casi igual y significan lo mismo en diferentes lenguas, por obvias razones.

 

II.                LENGUAS IBÉRICAS PRERROMANAS

 

Antes de que los romanos conquistaran Hispania, habitaban en el lugar distintos pueblos prerromanos, los cuales a su vez tenían sus propias lenguas (denominadas lenguas ibéricas prerromanas). Estos pueblos estaban ubicados a lo largo y ancho de la Hispania y eran tan variados que hoy en día es difícil ubicarlos, sin embargo, existió un griego llamado Estrabón que realizó un mapa donde se trata de clarificar donde estaba cada pueblo. Desafortunadamente su cartografía no es confiable porque él mismo dice que “no quiere llenar la página de nombres impronunciables” y además, la mayoría de estos pueblos no tenían escritura ni dejaron vestigios sobre si mismos.

Por el contrario, hubo tres pueblos prerromanos de importancia: el celta, el griego y el vasco.

Celta: este pueblo es realmente famoso por todas las huellas que dejaron a su paso y que aún hoy en día vive, especialmente en el lenguaje. Existen nombres célticos de lugares muy variados como lo son Brácara (la actual braga), Segovia (Segovia) y Clunia (Coruña). Derivados del celta están el irlandés y el escocés, por mencionar algunos.

Griego: fue una lengua hablada especialmente en los puertos y en las fabricas. La cultura griega influyó mucho en el arte en general en la península y en la actualidad las voces derivadas del griego son bastantes en varios idiomas.

Vasco: es una lengua que actualmente sigue siendo hablada, puesto que esta fue la única lengua que no fue opacada y eliminada por el latín. Los estudiosos del tema no saben realmente de dónde llegaron los vascos, pudo haber sido de África o desde el Cáucaso. Lo cierto es que a la fecha los vascos llaman mucho la atención por la permanencia de su lengua pese al tiempo que ha pasado y por los latinismos e iberismos que seguramente tiene.

 

III.             LA LENGUA DE LOS ROMANOS

 

Con la conquista de Hispania se inicia la expansión del poder romano fuera la península itálica y con ello las religiones paganas fueron sustituidas por la religión cristiana, siendo el imperio romano la base del cristianismo. De la misma forma, el latín se sobrepuso ante todas las lenguas (excepto el vasco, como ya se mencionó). Curiosamente, a los romanos siempre les encanto el griego, a tal grado que incluso les sentó bastante bien que Plutarco, escritor griego comparara griegos ilustres con romanos ilustres: Julio César era un Alejandro y Cicerón un segundo Demóstenes.

 

La Hispania romana


Julio César, al ser emperador de Roma pagó con recursos de Hispania la campaña que llevó a cabo contra Pompeyo y además tuvo suficiente para regresar a roma con una inmensa fortuna. También en Hispania nacieron Trajano y Adriano, sucesores de Augusto. Por otra parte, hubo un periodo de bilingüismo en la antigua Hispania para llegar a acuerdos con los romanos, principalmente, haciendo que las lenguas indígenas se hablaran sólo en el seno familiar y por último murieron del todo.

 

Latín hablado y latín escrito


Aunque a veces el lenguaje literario y el lenguaje hablado son casi iguales se nutren el uno al otro generalmente el lenguaje literario suele ser más rebuscado, una sección del lenguaje oral como si se tratara de otro totalmente distinto y la mayoría de las veces así es. Un claro ejemplo de esto son las poesías, dado que el leer a algún poeta de cualquier época y de cualquier lugar no da una idea clara y estable de cómo era el lenguaje en ese tiempo y lugar determinado.

En particular, la literatura latina estuvo peleada con el habla de la gente, además de que el latín hablado tomó muchas voces del griego. Es por ésta razón que nuestro idioma, el español –al igual que todas las lenguas romances–, se tomaron del latín que hablaba el pueblo y no los altos funcionarios, quienes estaban muy apegados al latín literario. De esta forma se clasificó en latín en dos ramas: el latín vulgar y el latín culto.


El latín vulgar


Se podría decir que el latín vulgar, ha existido desde el origen del latín mismo, dado que las personas tenemos la costumbre de modificar las palabras a nuestro antojo, ya sea porque se nos dificulte la pronunciación de una palabra o porque no nos gusta la palabra misma. En épocas de Plauto, en el siglo III a. C., ya había una serie de deformaciones en las palabras del latín, es decir, ya había un latín vulgar. En el primer siglo del imperio los vulgarismos tuvieron un amplio crecimiento, incluso los hay bastantes documentados en la escritura, demostrando su amplio uso.


Lengua culta, lengua vulgar y lengua semiculta


Como en todos los tiempos, en esta época, existieron las clases altas, bajas y medias y con ello los distintos tipos de lenguaje; entendemos por lenguaje culto aquel que usaba al latín en sus formas más correctas y hasta cierto punto sintéticas, ya que era una minoría quien lo hablaba; el lenguaje vulgar recaía en el otro extremo de la balanza en toda la extensión de la palabra: no era correcto, según lo que se dictaminaba, era más natural y además era hablado por la gran mayoría de las personas; por último se encuentra la lengua semiculta, de esta se podría decir que era una mezcla entre ambos lenguajes, dado que no era culta ni vulgar en exceso.

Existen claros ejemplos de las tres clasificaciones: monasterio y ministerio son “cultismos” porque son adaptaciones del vocabulario latino-eclesiástico; por otro lado, menester y mester son “vulgarismos”, que descienden de la palabra ministerum por que se fueron deformando con el tiempo; Las palabras que no se deformaron tanto para ser vulgarismos y que se parecen bastante a los cultismos se denominan “semicultismos” y “semivulgarismos”, un claro ejemplo de esto es la palabra iglesia, que quedo muy cerca del latín ecclesia y pudo deformarse como egrija o ilesia.

 

IV.             LA ESPAÑA VISIGÓTICA

 

En el año de 410 la capital romana fue invadida por el rey visigodo Alarico, tras varias batallas que se habían estado dando desde tiempo antes a esta fecha. Aunque adoptaron el cristianismo y tuvieron una biblia en el idioma gótico, los visigodos se mantenían al margen para casarse con los hispanorromanos, puesto que se creían una raza aparte.

Dada la invasión de los godos, el latín se vio influenciado por los mismos, aunque –curiosamente– las palabras de origen germánico tienen una tendencia a ser de características de la guerra y aunque en latín existían palabras para denominar esos hechos, las palabras germánicas predominaron por encima de estas. La misma palabra godo paso a significar “altanero”. Algunas de las palabras germánicas son: guerra, riqueza, robar, estampar, bandido, albergue, espía, yelmo.

 

V.                LA ESPAÑA ÁRABE

 

En la batalla de Guadalete en el año de 711 fue derrotado el último rey godo, el rey Rodrigo. Y así como cayó Hispania, se levantó la cultura Islámica y Mahoma (570 – 632) que era llamado “el Profeta”; esto es de carácter impresionante, puesto que cuando los musulmanes conquistaron el reino visigodo llevaban apenas 89 años de existir. Muchísimas palabras que se usan hoy en día en el español y demás lenguas romances son de descendencia árabe, más que nada porque los árabes enseñaron en Europa el álgebra y la química. Así pues, palabras como baharí, borní, alferraz y sacre son árabes. El enorme léxico español que tiene como origen el árabe procede especialmente a la época de expansión en las ciudades cristianas: Zaragoza, Toldo, Mérida, Córdoba, Sevilla y otras más.

 

Muladíes, mozárabes, mudéjares


Existieron dos puntos de vista ante la labra muladí: Para los cristianos era una palabra de mal gusto, pues describía a los musulmanes que entraron al cristianismo; sin embargo, para los árabes era una palabra generosa, ya que esta significaba adoptado. Por el contrario, la palabra mozárabe significa “arabizado” y describía a las personas cristianas que se arabizaron en diferentes grados, así mismo eran cristianos que vivían en las tierras de los moros, mientras que los mudéjares eran todo lo contrario: moros viviendo en tierras que iban siendo reconquistadas por los reyes cristianos. De hecho, la palabra mudéjar significa “aquel a quien le han permitido quedarse.

 

Los arabismos del español


La inmensa cantidad de palabras árabes en el español demuestra convincentemente los siglos que los árabes convivieron con los hispanorromanos y existen diferentes clasificaciones –por llamarlas así– de arabismos:

Golosinas: almíbar, alcorza, alajú, alfajor, alfeñique.

Matemáticas: cero, cifra, algoritmo, guarismo.

Ajedrez: (incluida la palabra y el juego mismo) alfiles, jaques, mates.

Ciencia: cenit, nadir, acimut, alquimia, redomas, alambiques, alquitaras.

Jardinería y horticultura: arrayán, adelfa, alerce, acebuche, alhucema, albahaca, alhelí, azahar, jazmín, azucena, amapola, arriate, albaricoque, sandía, limón, naranja, toronja, etc.

Agricultura: alquería, almunia, almáciga, cahiz, fanega, aljibe, noria, zanja, azud, alberca, alfalfa, algodón, azúcar, ajonjolí, acelga, berenjena, zanahoria, alcachofa, etc.

Economía y comercio: almacén, alhóndiga, alcancía, quilate.

Arquitectura y mobiliario: albañil adobe, azulejo, tabique, alcoba, alféizar, alcantarilla, azotea, zaguán, almohada, alfombra.

Vestimenta y lujo: tunecí, bocací, albornoz, gabán, almizcle, talco, alcohol, arracada, alhajas.

Música y regocijo: tambor, alborozo, algazara, albórbola.

Arte militar: atalaya, alarde, almirante, adarga.


La lengua de los mozárabes


En un principio, los escritores hispanoárabes comienzan a escribir en latín y después de un tiempo en árabe pero con muchas voces romances, algunas de estas voces que encabalgaron con los arabismos. Un ejemplo de esto es la palabra alcandor que significa “aceite para limpiar la cara”, que desciende de la palabra latina candor que significa “blancura”.

 
VI.             EL NACIMIENTO DEL CASTELLANO

 

Los reinos cristianos del norte


Los descendientes del rey visigodo Rodrigo fueron testigos de la arabización de la Hispania y lentamente fueron quitándoles el poder a los árabes en un arranque de furia y descontento.

Un ejemplo de lo anterior es la primer batalla ganada ante los moros fue la batalla de Covadonga al este de Oviedo en 722 por Pelayo; su yerno Alfonso aprovechó unos problemas de los árabes para luchar en la cuenca del Duero y la del alto Ebro, acabando con los enemigos y llevándose a los cristianos que estaban arabizados.


El reino de Castilla


En tiempos de los visigodos la palabra Castilla no significaba “Castillo”, sino “pequeño campamento”. Es decir que Castilla era usada como un campamento. Tras la muerte del último de los condes en 1029, Castilla recayó en Sancho el Mayor de Navarra, quien se la dejó de herencia a su hijo Fernando y dejando también Navarra a su otro hijo García. En 1037, Fernando derrotó al rey de León y pasó a ser rey de Castilla y de León. Sin embargo la adhesión de Castilla y León no fue definitiva sino hasta el año 1230 puesto que Fernando dejo Castilla al hijo mayor y León al segundo. Así pues, se mantuvo una lucha bélica durante años entre Castilla y León.


Advertencias sobre pronunciación


En esos tiempos existieron diferentes sonidos que en la actualidad no son usados y para evitar confusiones con ellos, haremos una breve explicación de los mismos:

h: La actual h es muda, pero anterior mente se usaba con el sonido de la j.

x: esta letra se pronunciaba como sh, igual que la x de muchos indigenismos mexicanos.

g (ante e, i) y j: estas letras, ambas, se pronunciaban como d.

Ç (y también c ante e, i): se pronunciaban como ts.

z: la pronunciación de azada, por ejemplo era “adsada”.

s y ss: existieron dos sonidos la s de oso era zumbante y la ss de osso era silbante.

ll: Ocasionalmente era usada como la y, pero es mejor leerla como la elle “española”.

v: existen dos sonidos de la v, ya e es una variante de la b. Esta el sonido de la b oclusiva (con los labios cerrados) y la b fricativa (con los labios semiabiertos).


La “cuña” castellana


El castellano era un dialecto que era hablado en un “pequeño rincón”. Así mismo existieron diferentes formas dialectales, puesto que los catalanes decían cosas de manera distinta que los asturianos por ejemplo. Contrariamente, en la mayoría de los lugares se pronunciaba ferir, excepto en Cantabria, donde se pronunciaba herir. Metafóricamente, el castellano fue como una cuña que fue abriendo la madera lingüística.


Las “glosas” de San Millán y de Silos


Una glosa es una anotación de un texto a los márgenes del mismo para explicar lo que dice esto puesto que el texto puede estar en un lenguaje demasiado rebuscado. En la edad media se practicó bastante el uso de las glosas, muchos de los textos antiguos se conservan con sus glosas, aunque el tiempo del texto al tiempo de la glosa no suele ser el mismo, se caracteriza por tener cierta cantidad de años de diferencia. Las glosas se escribían generalmente en la lengua del pasaje glosado, pero se han encontrado glosas en árabe de textos latinos, de los cuales se puede deducir que los interesados en entender los pasajes eran los mozárabes bilingües. Existieron glosas principalmente en el monasterio de San Millán y el de Santo Domingo de Silos. Las glosas de Silos se llaman “glosas silenses” y las de San millán “glosas emilianenses”.


El camino francés


Tras ser encontrado el sepulcro de Santiago en el siglo IX, la ciudad de Compostela se convirtió en un lugar de peregrinación al que acudían muchas personas de Europa occidental. Este sepulcro llegó a ser tan famoso que por mucho tiempo rivalizó con el de Cristo. España al ser invadida por el islam quedó aislada, pero fue reincorporada por las peregrinaciones al sepulcro de Santiago, especialmente por los franceses. Además del ámbito religioso, los franceses influyeron mucho en la vida de España: se comenzaron a construir iglesias de estilo romano, se abandonó la letra visigótica y se adoptó la gótica francesa; a menudo, los franceses que se mudaban a España formaban colonias a lo largo del camino de Santiago. Lingüísticamente, entraron a España gran cantidad de extranjerismos nuevos, pero a diferencia de los extranjerismos germánicos, estos son mucho más variados: monje, hereje, linaje, mensaje, coraje, duque, viaje, hostal, mesón, jamón, vinagre, manjar, doncella, etc.

 

 

VII.          LA CONSOLIDACIÓN DEL CASTELLANO

 

El mester de juglaría


La literatura castellana comienza con el Cantar de mio Cid, el cual refleja las luchas contra aragoneses, leoneses y almorávides. Los versos del Cantar muestran el estado lingüístico de la época y el ideal poético, además de que ya están escritos en español. La forma de los cantares juglarescos de España se debe mucho a las chansons francesas y tiene tres aspectos principales:

1)      El verso es irregular y dividido en dos partes asimétricas.

2)      Tiene “tiradas” de casi doscientos versos, otras de más cien y algunas solo tienen tres o cuatro.

3)      Los versos no riman de manera natural, si no artificial, usando voces arcaicas para sus tiempos.


El mester de clerecía


A partir del año 1230 aproximadamente, aparece el mester de clerecía, el cual se contrapone al mester de juglaría, este es el arte de hombres que tienen trato con los libros, es decir, las personas cultas. Cuando los poemas del mester de clerecía eran leídos (ante pocos lectores, por cierto), estos “rellenaban” un tanto la carencia de cultura entre el pueblo. Mientras Europa tenía un florecimiento literario, llegando a la cúspide en el siglo XII, España fue ajena a esto, puesto que carecía de literatura escrita.


La obra de Alfonso el Sabio


Alfonso el sabio fue hijo y sucesor de Fernando III, quien unió definitivamente a León y Castilla. Alfonso no fue un gran guerrero, pero por el contrario contribuyó a la cultura: se rodeó de un grupo de colaboradores de todo tipo (moros, cristianos, judíos, franceses e italianos) y así escribió la General estoria y fue también creador de la prosa española. El taller del rey Alfonso tuvo grandes proyectos, entre los que destacan Siete partidas (código de derecho civil) y Cantigas de Santa María (colección de poemas religiosos). Sin embargo su proyecto más ambicioso fue la ya mencionada General estoria que tuvo diversas fuentes para su creación.


La literatura de los siglos XIV y XV


Al morir Alfonso el sabio su hijo y su sobrino se encargaron de continuar la tradición impuesta por él. Y otros más aparecieron, como Juan Fernández de Heredia (1310 – 1396), quien tuvo rango militar y que al final de su vida se dedicó a la literatura.

Se cree que uno de los inventores del verso mayor fue Francisco Imperial, genovés establecido en Sevilla y autor de un raro poema alegórico: Dezir de las siete virtudes. Hubo entonces, un lenguaje nutrido y vario del lenguaje lírico. Los temas, las técnicas, los ideales y la retórica de la poesía castellana del siglo XV se llaman “cancioneriles”. Don Enrique de Villena (1384 – 1434) fue un personaje aragonés que fue sospechoso de brujería por su alto interés en la ciencia y su curiosidad intelectual. Fue traductor de obras como la Divina Comedia y la Eneida. Pero pese a ser un gran literato, no es comparable con sus contemporáneos de Italia.

Sin embargo, el retraso que Castilla presenta en comparación con Italia también le dejó cosas buenas, como los libros de caballerías que surgieron en esos tiempos. Y es de esta manera que para el siglo XV es prácticamente imposible hacer un recuento de la literatura de la época, puesto que la misma se enriqueció y diversificó a tal grado que la sola mención de los autores activos del periodo y sus obras, llenaría páginas y páginas.


La lengua en los siglos XIII, XIV y XV


A diferencia del inglés o el francés medieval, el español medieval es casi comprensible por los hispanohablantes modernos, lo cual nos da una gran ventaja y así no es necesario ser un estudioso del tema para poder leer un libro de ese tiempo. Además, a partir de Alfonso X, al ir creciendo la cantidad de textos, se va estandarizando una escritura común, que aunque no fue instantánea su fijeza, cumplió con su propósito.

 

La lengua de Alfonso X maneja un castellano de Burgos, pero hay en él préstamos de los usos de León y de Toledo. Mucho de lo que se escribe en las obras de Alfonso solo se había escrito en lenguas cultas como el árabe y el latín, por lo cual hace uso de cultismos que siempre explica para evitar confusiones y al mismo tiempo hace un reflejo de la nueva cultura que se iba adquiriendo.

 

Ante el uso de cultismos destaca el poeta Juan de Mena, quien fue el más popular de sus tiempos. Para muchas personas de la actualidad, Juan de Mena hizo quizás un uso excesivo de cultismos, pero cabe señalar que al estar entre el gusto de las personas en general se descubre otro punto interesante: las personas contemporáneas a Juan de Mena disfrutaban de este tipo de lenguaje escrito, aunque no lo usaran cotidianamente. Por otro lado, las corrientes cultas y populares se juntaron, formando un castellano derecho, es decir equilibrado.

 
VIII.        EL APOGEO DEL CASTELLANO (Primera Parte)


El marco político


Tras diez años de matrimonio, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, decidieron en 1479 unir sus reinos, de manera que sus sucesores fueran llamados reyes de Castilla, León y Aragón. Cuando murió la reina Isabel en 1504, el único descendiente de los reyes católicos era la princesa Juana, pero ella había dado muestras de locura en 1503 y por lo tanto al morir su marido Felipe prematuramente en 1506 quedo incapacitada para el cargo. El cardenal arzobispo de Toledo, fray Francisco Jiménez de Cisneros quedó a cargo de Castilla y a la muerte de de Fernando el Católico en 1516, el cardenal se ocupó de todo el reino en nombre de Carlo, hijo de Juana y de Felipe. Carlos heredó grandes porciones de tierra, más las que fue conquistando y las que se estaban descubriendo en el nuevo mundo.

 

Igual que España, Portugal también estaba formando un imperio colonial, apoderándose de tierras en África, Asia y América. En América tuvo conflictos con España, que fueron resueltos por arbitraje del papa. Los portugueses empezaron a capturar africanos en gran escala y los españoles a comprarlos para usarlos como esclavos. Hubo un periodo, de 1580 a 1640, en el que Portugal pasó a ser parte del imperio español. Con el paso de los años, los monarcas españoles fueron en decadencia cada vez más notoria, puesto que se hicieron malos gobernantes y muy dados al lujo.


La literatura


Los años de oro para la literatura van de 1580 a 1640, es decir, coinciden con la época en la que Portugal perteneció a España. Son estos años los de Cervantes, Góngora, Lope de Vega y Quevedo. Hay libros de este periodo que nos dan casi gráficamente el panorama de la lengua hablada en la realidad que se estaba viviendo, aunque también hay libros de lenguaje complejo, sin embargo todos son importantes para la historia de nuestra lengua, dado que aún hoy en día puede encontrarse la mayoría de esos escritos en prácticamente cualquier librería.

 

El teatro


Sin duda alguna, el máximo representante del teatro fue Lope de vega; fue llamado por Cervantes “monstruo de la naturaleza” ante su ingenio para la creación literaria, puesto que escribió en todos los géneros de su época. Sus contemporáneos decían un par de dichos: “Si es de Lope es bueno” y “Creo en Lope todopoderoso, poeta del cielo y de la tierra”. Todos los escritores de teatro posteriores a Lope fueron imitadores de el, pero su gran sucesor fue Pedro Calderón de la Barca.

 

La poesía


En los primeros años la poesía no tuvo nada nuevo, quedándose en los villancicos; sin embargo, a la mitad de ese mismo siglo, emerge una revolución poética, producto de la pregunta del embajador italiano Andrea Navarro a Boscán el “por qué” de la carencia de versos como los de Italia en España. Aunque Boscán fue el iniciador de esta revolución, fue Garcilaso de la Vega quien hizo predominarla entre el gusto de los lectores y los nuevos poetas. A esto le siguió la nueva generación de poetas: Alonso de Ercilla, fray Luis de León, Francisco de Aldana, Fernando de Herrera, Francisco de la Torre, Baltasar de Alcázar.

En tiempos de Felipe II el octosílabo estuvo en decadencia puesto que cualquier persona hacía uso de ella y generalmente era un mal uso, puesto que daba lo mismo Ovidio que Tito Livio. El mejor momento de la poesía en los siglos de oro fue a la mitad del siglo XVII con varios poetas como: Luis de Góngora, los hermanos Argensola (Lupercio Leonardo y Bartolomé Leonardo), Lope de Vega, Alonso de Ledesma, Bernardo de Balbuena, Francisco de Quevedo, el conde de Villamediana, Esteban Manuel de Villegas.

Ya la segunda mitad del siglo XVII no es tan rica como la primera, sin embargo es en este lugar donde se posiciona Sor Juana Inés de la Cruz, quien sin duda es la máxima exponente de la época y que logró levantarse sobre todos siendo mujer. Su poesía de estilo barroco es particularmente bellísima y es el perfecto final de la poesía que comenzó con Boscán y Garcilaso.


La novela


Desafortunadamente a finales del siglo XVII la novela no tuvo una vasta proliferación como la tuvo a principios del siglo XVI, cuando las novelas caballerescas tuvieron su apogeo en todo su esplendor. Pero cuando estas comenzaron a decaer fue el inicio de la aparición de novelas totalmente distintas: el Lazarillo de Tormes, la Historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa y la Diana.

 

Pero ninguno de estos libros puede compararse con el Quijote de la Mancha, libro decisivo en la historia de la lengua española. La idea de Cervantes era hablar de lo que opinaba y sentía de la vida, del mundo de su tiempo, pero fueron muy pocas –contadas– las personas que entendieron correctamente el mensaje. Quizá es por esta razón que Cervantes murió en la pobreza en el año de 1605.

 


La “prosa varia”


La “prosa varia” es realmente difícil de contar con orden, puesto que se trata de toda la prosa “no novelesca”: manuales, tratados científicos y filosóficos, por mencionar algunos. Entre algunos de estos escritos están Marco Aurelio, Silva de varia lección, Menosprecio de corte, entre otras.

 

Dentro de la “prosa varia” existen dos ramas de gran importancia:

 

a)      Historiografía: a comienzos del siglo XVI hay dos historiadores importantes que escriben en latín, Pedro Mártir de Angleria y Lucio Marineo Sículo. Después aparecen Fray Bartolomé de las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo, además de Francisco López de Gómara, quien escribió en español y para los españoles.

Entre las obras clásicas de fines del siglo XVI y principios del XVII se encuentran bastantes obras maestras, algunas de ellas son: Historia natural y moral de las Indias del P. José de Acosta, Historias de fray Prudencio de Sandoval y Luis Cabrera de Córdoba, Historia del P. Juan de Mariana y la Historia de la conquista de México (1685) de Antonio de Solís.

 

b)      Literatura religiosa: la mayoría de estos textos se desconocen en la actualidad por varias razones, entre las que destacan lo poco atractivo del texto mismo, aunque se sabe que fueron de suma importancia en sus tiempos. Las principales figuras de esta literatura son Santa Teresa y San Juan de la Cruz, aunque hubo otros más como Alonso de Madrid, Francisco de Osuna, Bernardino de Laredo y Diego de Estella, Luis de Granada, Pedro Malón e Chaide y Hortensio Félix Paravincino.

 

 

Esta división de la “prosa varia”, como la división de los cuatro grupos (teatro, poesía, novela y “posa varia”) es demasiado apretada, puesto que varios escritores se dedicaron lo mismo al teatro que a la novela, otros eran poetas solamente, había quienes escribieron de todo un poco, etc. El auge de los años dorados de la literatura española se debió a la inmensa expansión del imperio español, pero el hablar de “literatura imperial” no significa que los escritores hayan sido fieles a la política del imperio.

 
IX.             EL APOGEO DEL CASTELLANO (Segunda Parte)

 

La atención al idioma


Aunque existió un auge increíble en la literatura española en los siglos de oro, existieron muy pocas gramáticas del español, la primera fue escrita por Antonio de Nebrija en 1492. Contrario a esto, las gramáticas que abundan son las del lenguaje poético, que son realmente bastantes. También se crearon algunos diccionarios de español–latín y latín–español, pero fue hasta 1611 cuando Sebastián de Covarrubias Orozco creo el primer diccionario en forma, titulado Tesoro de la lengua castellana o española. Otro tipo de diccionarios, fueron los diccionarios de refranes, los cuales también abundaron.

 

Moros y moriscos


En el año de 1492 salió de Granada el último rey moro hacia el desierto de África, con su familia y su séquito. Desde mucho tiempo antes a esto, los españoles desarrollaron cierto desagrado ante los moros que vivían entre cristianos, a los cuales comenzaron a llamar moriscos, por causas políticas y religiosas; fue tanto el repudio que generaron los moriscos hacia los cristianos que en entre los años de 1609 y 1614 desterraron a más de 300 000. No es sino hasta tiempos muy cercanos a los nuestros que se comenzó a analizar la literatura árabe que se encuentra en España y fuera de esta, escrita tras el destierro.


Judíos y sefardíes


Un siglo antes de la expulsión de los árabes, en el año de 1492 se expulsaron a los judíos de España, y aunque algunos se quedaron y se convirtieron en cristianos, fueron cruelmente discriminados toda su vida por el solo hecho de ser judíos. Los sefardíes (llamados así porque el nombre hebrero de España era Sefarad) fueron recibidos en Portugal, Marruecos y Turquía, pero en 1497 en Portugal se decretó “o bautismo o expulsión”, haciendo esto bastante cruel puesto que no podían llevarse a sus hijos pequeños, de esta forma hubo bastantes “conversiones”.


El nuevo mundo


Fue precisamente en el mismo año de 1492 cuando se encontró el “nuevo mundo”, el cual trató de ser evangelizado por los frailes de varias órdenes; el trabajo de evangelización fue de la mano con el aprendizaje del español, pero pese a los intentos y el empeño que se tomó en esta “castellanización” fueron parciales los resultados porque en América, especialmente en México existían cientos de lenguas diferentes y así se volvió una ardua tarea convertir a los indios al cristianismo y enseñarles español.


Humanismo y antihumanismo


En esta época, en las indias (tierras americanas pertenecientes a España), se desarrolló una controversia inverosímil, por un lado estaban frailes como Vasco de Quiroga que trataba de llevar a cabo la Utopía escrita por el inglés Tomás moro y por otro, el trato de los indios como si se trataran de animales.


España y Europa


Europa tenía una concepción contradictoria de España, puesto que por un lado la engrandecían al decir que si algo era bueno “era por vía de España”, pero por otro lado, se mofaban de lo orgullosos y arrogantes que podían llegar a ser los Españoles, que entre más alto estaban, más arriba de la montaña querían estar.

 

X.                EL APOGEO DEL CASTELLANO (Tercera parte)

 

Confianza en la lengua vulgar


Aunque los escritores de la antigua Hispania, vanagloriaban el latín clásico y repudiaban el latín vulgar, fue el latín vulgar el que tuvo siempre mayor difusión, y fue por esta razón que el Brocense y Pedro Simón Abril fueron los primeros europeos que pidieron que las clases de filosofía, derecho y medicina se impartieran en el idioma de la gente y no en latín. Dante también apoyo este apogeo del latín vulgar, escribiendo su Divina Comedia en latín vulgar. De esta forma, fue que el latín vulgar fue ganando terreno y confianza entre las multitudes, dándole mayor prestigio.


“El lenguaje puro y propio”


A lo largo de la historia hubo varias disputas sobre cuál dialecto castellano era el más correcto, si el de Toledo o el de Andalucía, el de Castilla o León, etc., hubo quienes apoyaron a ciertos dialectos y otros más que no consideraban que fueran buenos esos mismos dialectos. Hubo algunos poetas y escritores que hicieron sus trabajos en dialectos ajenos para ellos, llamándoles la atención esto a sus lectores.


Cambios en la pronunciación, en el vocabulario y en la gramática


Lógicamente, por los regionalismos de cada lugar, hubo tres ámbitos en constante cambio: la pronunciación, el vocabulario y la gramática. Este fenómeno es muy peculiar en cada rincón del planeta, dado que de una región a otra hay distintas palabras para un mismo objeto, lo que ocasiona cierta confusión esporádica, lo mismo sucede con la pronunciación, que es más notable y característica cuando hablan dos personas, una de la costa y otra de una ciudad industrial, por ejemplo. Y la que no podía faltar es la gramática, al estar sumamente emparentada con las formas de hablar de cada persona.

 

XI.             EL ESPAÑOL MODERNO

 

La academia y la literatura


Sería literal decir que la real academia española ha estado peleada por siempre con el habla cotidiana, puesto que nunca ha logrado que los americanos digan “vuestro” como en España, sin embargo, ha sido desde su primera edición (1741) la ley sobre las palabras que se pueden decir, así mismo es la que dice cómo se deben escribir. Se han dado casos en los que por años la academia no acepta una palabra como legítima y tras mucho tiempo de ser usada por las personas, la misma es aceptada por la academia.


La lengua, hoy


La realidad de nuestra lengua española es que cada día se modifica más y más en cada lugar donde es hablada, pero a la vez, mantiene sus bases, logrando así que un cubano, un mexicano y un toledano se entiendan perfectamente aunque eventualmente tengan que preguntar que significa tal o cual palabra. Una de las características más comunes de la lengua española en la actualidad, es que las palabras que suelen decirse que son malas palabras, en otros lugares no lo son, por que carecen del significado peyorativo, logrando así que las personas tengan mucho cuidado en lo que dicen en cada lugar.

 

CONCLUSIONES

 

Tras el exhaustivo trabajo que se ha llevado a cabo, se puede concluir resumidamente que la evolución de la lengua española –como la de todas las lenguas– se vio enriquecida por todos los acontecimientos históricos ocurridos en el transcurso de la existencia del español, desde sus orígenes y raíces mismas. Es notable también, como la influencia de otras culturas creó mestizajes de todo tipo, no solo lingüísticos, y aunque la mayoría de las veces hubo choques culturales y peleas por demostrar quién o quiénes eran los mejores en todos los ámbitos, es palpable la necesidad de estos belicosos encuentros, que en esencia destruyen, pero que siempre tienen un pequeño rayito de luz que ilumina todo.

 

Es pertinente mencionar en este apartado que se han cumplido con los objetivos que pretendía el presente trabajo, dado que se ha hecho un análisis estructurado de todos los cambios a los que ha sobrevivido la lengua española, demostrando una vez más que no hay mejor o peor lengua, si no todo un mundo lingüístico para descubrir y asombrarse con él.


BIBLIOGRAFÍA


Alatorre, Antonio (1989). Los 1001 años de la lengua española. FCE [1979].